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Bruno Balestrini/ Arquitectura/ Románico menor en Italia/ Iglesia de San Pietro in Mavino
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Románico menor en Italia

Iglesia de San Pietro in Mavino

La iglesia de San Pietro in Mavino, surgida más o menos al mismo tiempo que la edificación del antiguo monasterio de San Salvatore, fue fundada, según la tradición, por pescadores del lugar en época longobarda. Al contrario de lo ocurrido con San Salvatore, una parte del antiguo edificio ha quedado en pie, aunque con añadidos y modificaciones sucedidos en varias épocas, incluida la románica (siglos XI-XII). El edificio se alza en el punto más alto de la península de Sirmione, fuera del núcleo habitado, no lejos de las ruinas de las llamadas «Grutas de Catulo» (renombrada área arqueológica con los restos de un gran edificio residencial de época romana, reutilizado y transformado en época longobarda en lugar fortificado y poco después abandonado definitivamente). Los primeros documentos que citan la iglesia de San Pietro in Mavino se remontan al siglo VIII (una primera mención figura en un manuscrito del año 756, mientras que mucho más importante es el documento del año 774 que registra la donación de todas las posesiones longobardas de Sirmione al monasterio carolingio de San Martín de Tours: entre ellas, precisamente, la iglesia de San Pietro in Mavino). El edificio presenta hoy una planta rectangular de nave única con tres ábsides semicirculares al este, y recuerda edificios de derivación carolingia de los siglos VIII-IX, aunque hay que decir que las solas afinidades estilísticas no bastan ciertamente para determinar una cronología fiable. El actual edificio de San Pietro es visible desde el exterior en tres cuartas partes; solo el lado norte, ampliado con el añadido de dependencias residenciales recientes, no es visitable, pues queda dentro de una propiedad privada. La cabecera oriental de tres ábsides semicirculares tiene el central de dimensiones mayores que los laterales, cuyos hemiciclos sobresalen poco de la planta. Una gruesa capa de enlucido recubre casi la totalidad del aparejo mural de la zona este, con desconchados en las partes bajas que permiten entrever los sillares del muro, formado por piedras blandas de color rosado y de color ocre o grises, mezcladas con cantos rodados y con ladrillos de color rojo y ocre, todo ello asentado en abundante mortero. Los ábsides carecen de decoración exterior (ver foto ábside) , animados solo por estrechas ventanas monóforas de doble derrame liso (hoy tapiadas), tres en el ábside central y una en cada uno de los laterales: solo en la parte alta del ábside mayor, de forma menos marcada en el ábside norte y de manera irrelevante en el sur, la alineación del muro se vuelve irregular y prominente (el enlucido no permite valorar si dicho saliente del muro se debe al exceso de enlucido —dado que las partes bajo cubierta de los ábsides menores presentan solo parcialmente esta particularidad— o a la presencia, bajo el enlucido, de elementos decorativos que provocan el vuelo). La cubierta de los ábsides está realizada con tejas de tipo romano y tejas curvas. Poco por encima del nivel de este tejado es visible una especie de perfil de ladrillo apenas saliente, que dibuja la forma de las vertientes, quizá indicio del nivel de la antigua cubierta, que corre por debajo del recrecido, de un metro y medio aproximadamente, realizado en el siglo XIV. Los aleros de esta parte del edificio están marcados por una doble cornisa escalonada de ladrillos rojos. El aspecto austero y esencial de esta sección de la iglesia, con el ábside central mucho más grande que los dos laterales, indicaría orígenes prerrománicos, aunque es innegable que estos caracteres estructurales de gusto arcaico deben considerarse simples indicios para situar cronológicamente la edificación de San Pietro, sobre todo porque este modelo arquitectónico, en territorio de Brescia, se mantendrá también en el siglo XI e incluso en el XII. Sin embargo, según algunos estudiosos, en este caso la coincidencia del tipo de planta, del muro —de cantos rodados, ladrillos y sillares en grueso mortero— y la ausencia de decoración hacen inclinarse razonablemente por una datación anterior al año mil . Esta consideración resultaría creíble también a través del análisis de los muros del vecino campanario, cuyas partes bajas, realizadas poco después de mediados del siglo XI (la edificación se remontaría al año 1070), son claramente distintas de las de la iglesia, tanto por el aparejo mural, de sillares dispuestos regularmente y enmarcado por anchas lesenas angulares, como por la presencia de una serie de arquillos de ladrillo, así como de ventanas bíforas. En general, en todo caso, el muro se presenta extremadamente estratificado, con amplio empleo de los más variados materiales de construcción: desde cantos rodados del lago sin trabajar hasta sillares apenas escuadrados u otros mejor alisados, además de ladrillos y piezas de barro cocido de varias dimensiones y de distintas épocas (romana, altomedieval y tardogótica). Los estudiosos, basándose también en investigaciones recientes sobre las complejas estructuras murales de San Pietro, leerían en algunas de ellas « huellas bastante significativas de la primera fase constructiva, que se remonta al siglo VIII, en particular en las dos paredes laterales y en la fachada ». La vista desde el flanco sur de la iglesia (ver foto flanco sur) muestra una pequeña anomalía constructiva: la línea superior de la vertiente del tejado está, en efecto, ligeramente inclinada hacia la fachada. El muro longitudinal sur conserva parcialmente una capa de enlucido aunque, en las partes bajas, quedan al descubierto algunos tramos que permiten una lectura, aunque parcial, de la composición del muro. El muro, en casi toda la longitud del edificio y en un tramo considerable del alzado, está realizado con pequeñas piedras blancas y rosadas de material blando, de distinto tamaño y de poco grosor, insertas en abundante mortero (capas de 2-3 centímetros de espesor), colocadas intentando disponerlas ordenadamente, en hiladas horizontales intercaladas con franjas de sillares dispuestos en espina de pez. La ya mencionada presencia del enlucido no permite comprobar si la diferente colocación de los sillares en hiladas horizontales pretendía tener un carácter homogéneo y decorativo. Esta fase constructiva llega a una altura de unos tres metros. comprendiendo la huella de cuatro ventanas monóforas de arco de medio punto bastante grandes (los contornos de una de estas ventanas, con arco rebajado de ladrillos pequeños, también tapiada, todavía se pueden distinguir), mientras que un quinto ventanal rectangular, abierto en tiempos más recientes cerca del campanario, se inserta en esta fase constructiva. La realización de aberturas de este tipo en los muros longitudinales recuerda disposiciones arquitectónicas arcaicas características de las basílicas paleocristianas y altomedievales, como las ventanas de doble marco abiertas en los muros longitudinales de San Salvatore de Brescia. Son evidentes, en las partes altas, las reconstrucciones debidas a la restauración del siglo XIV, con el recrecido de las cubiertas, intervención que probablemente determinó el cierre de las ventanas y la realización del ciclo de frescos del interior. En el muro próximo a la esquina de la fachada, en todo el alzado, el tipo de material empleado cambia con respecto al resto del edificio: aquí se usan sillares más grandes y la colocación se vuelve más aproximativa; los morteros empleados son distintos, aunque el enlucido atenúa las diferencias. También en el muro longitudinal meridional, el tramo de muro entre el área absidal y el campanario presenta una gruesa capa de enlucido que no permite una comparación con el resto de los muros hacia el oeste. Ciertamente, en épocas recientes se realizaron en este sector del edificio tanto la puerta como la ventana rectangular. Según los estudiosos, la iglesia sufrió una considerable obra de modernización ya durante el siglo XIV (esta intervención está atestiguada por la presencia de una inscripción en números romanos, MCCCXX, en un ladrillo empotrado a la izquierda de la portada de entrada) (ver foto fecha restauración) . A esta fase se deben las modificaciones de la fachada, con la construcción de una nueva portada de arco rebajado, todavía en uso. Con ocasión de la misma restauración, en la fachada, poco por encima de la portada, se empotraron dos fragmentos de mármol blanco de época altomedieval: uno decorado con un motivo de enrejado, el otro, colocado de través, con un vaso esculpido del que sale un sarmiento que termina en una flor con una paloma que bebe. En el siglo XV se realizaron el rosetón en el centro de la fachada y la ventana cuadrada a la izquierda de la portada. Otras intervenciones en los siglos XVII y XVIII afectaron al edificio de San Pietro y llevaron a la apertura de las dos ventanas ojivales de la fachada y de la puerta abierta en el muro longitudinal sur. En la actual fachada a dos aguas (ver foto fachada) , por tanto, todas las aberturas, desde el óculo hasta las dos ventanas de arco rebajado, desde la ventana cuadrada a la izquierda de la portada hasta la propia portada, son íntegramente fruto de reconstrucciones recientes, que han alterado notablemente el aspecto original. Los mismos dos fragmentos de época prerrománica, empotrados sobre la entrada, ponen de relieve qué profundas modificaciones llegaron a afectar a las estructuras que caracterizaban el antiguo edificio de San Pietro. Una capa de enlucido (a estas alturas, ciertamente necesaria dadas las considerables manipulaciones del aparejo mural) homogeneiza arquitectónicamente el aspecto de la fachada. Solo en las partes bajas la caída del enlucido permite una lectura parcial de la composición del muro: también aquí se ensamblan piedras de muy variada calidad y forma, en abundante mortero. Para delimitar los flancos de la fachada se han colocado unas piedras bastante gruesas y alisadas en las caras vistas que, por su labra y colocación, se diferencian notablemente del resto de los materiales empleados en el muro. El campanario cuadrangular, situado en el lado sur de la iglesia, está unánimemente reconocido como una construcción plenamente románica, realizada probablemente en dos fases constructivas que se remontan a los siglos XI (1070) y XII, más al menos una tercera fase en el siglo XIV, en la que se cerraron las bíforas superiores y se creó, un piso más arriba, el nuevo cuerpo de campanas, rematado por un pináculo piramidal. La torre presenta un aparejo mural realizado con los más variados materiales, aunque no falta un intento de organización homogénea de los sillares, tanto en hiladas horizontales como por tipo de material (este aspecto se distingue mejor en el alzado del lado este, desde una altura de unos tres metros hasta la línea de los arquillos ciegos) (ver foto campanario este) . En el lado este, las partes bajas de la torre están compuestas por piedras ensambladas de manera tosca, probablemente también a causa de restauraciones; de hecho, todavía son visibles los restos del arco de ladrillo de una puerta, hoy tapiada. Los demás lados presentan también la variedad de materiales empleados: cantos rodados, piedras escuadradas, lascas y ladrillos; en el lado oeste, en las partes bajas cercanas al muro longitudinal del edificio, hay incluso empotrados unos sillares de forma redonda que parecerían secciones de columnas de época romana (una de estas piezas está ahuecada en el centro). En cambio, a partir de una altura de unos tres metros, el aparejo se vuelve más cuidado y los sillares, apenas labrados, consiguen seguir líneas horizontales regulares incluso a lo largo de más de una hilada: aquí se emplean en todos los lados cantos rodados del lago, dispuestos en hiladas horizontales y en grueso mortero, alternando con franjas de ladrillos rojos y ocres, con tramos de muro realizados enteramente con piedras claras y escuadradas. Dos anchas lesenas angulares de piedras bastante grandes, alisadas en las caras vistas, enmarcan en tres lados (el norte, del que solo se puede ver la parte superior, carece de ellas) estos tramos de muro, cuya sección central remata una cornisa de arquillos compuestos rampantes de ladrillo, sostenidos por pequeñas ménsulas sin decoración, también de ladrillo (a la manera veronesa). En el lado oriental, la cornisa de arquillos está deteriorada en un tramo, mientras que está bien conservada en los lados sur y oeste (el lado norte del campanario no presenta ningún detalle decorativo: la monófora ha sido cerrada y los muros no presentan elementos distintivos, aparte de una colocación aproximativa de sillares irregulares de distintos materiales). En suma, el campanario no alcanza una gran altura; el actual cuerpo de campanas se realizó enteramente en ladrillo y en cada uno de sus lados se abren ventanas monóforas (excepto, como se ha dicho, la del norte, que está tapiada). Una cornisa con una hilada de ladrillos rojos dispuestos en diente de sierra recorre el perfil superior de la torre. Las diferencias constructivas entre las secciones más bajas y la sección media de la torre hasta la altura de los arquillos ciegos serían atribuibles a las dos diferentes fases constructivas de los siglos XI y XII. El tramo del muro longitudinal norte de época medieval, visible en la parte próxima al área absidal, muestra un estrechamiento apreciable en planta y perceptible también en alzado: a partir de la esquina absidal, el muro, tras pocos metros de longitud, parece sufrir un abombamiento o un ensanchamiento hasta el nivel de la fachada. El alzado de esta parte del edificio está casi completamente cubierto por la hiedra y no es posible observar el tipo de muro que lo compone, mientras que el resto del muro longitudinal está ocupado por los edificios residenciales modernos. INTERIOR La nave única del interior aparece luminosa y espaciosa (ver foto interior) . Ningún detalle evidente remite al período románico. Las paredes interiores están decoradas con varias capas de representaciones fechadas entre los siglos XII y XVI. Amplios tramos de la parte baja de los muros laterales, además de los tres ábsides, presentan considerables restos de frescos, en distintos grados de conservación. El antiguo origen de este edificio se intuye en la escasa profundidad de los ábsides menores, que aquí parecen casi dos nichos. A lo largo de todo el lado sur, hasta un metro de altura desde el suelo, corre un zócalo que sobresale una veintena de centímetros. El enlucido no permite ver si pertenece a una fase constructiva distinta del resto del alzado. A continuación se ofrecerá una descripción concisa de la serie de frescos presentes en la iglesia de San Pietro in Mavino. No se formularán valoraciones críticas, propuestas interpretativas ni hipótesis cronológicas, sino que se ofrecerá solo un resumen «artístico-descriptivo» de las escenas representadas, remitiendo a investigaciones más competentes y a estudios historiográficos más precisos. continúa >>>

Cómo citar

Bruno Balestrini (fotografía), «Iglesia de San Pietro in Mavino», Románico menor en Italia, Sirmione, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00027/. Consultado el [fecha de consulta].

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.