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Bruno Balestrini/ Arquitectura/ Románico menor en Italia/ Pieve di San Giorgio di Valpolicella
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Románico menor en Italia

Pieve di San Giorgio di Valpolicella

La localidad de San Giorgio di Valpolicella (o «Ingannapoltron», como la gente del lugar se empeña en precisar) pertenece hoy al municipio de Sant'Ambrogio di Valpolicella. El pueblecito se sitúa en la cima de una altura y está construido con la piedra caliza procedente de las canteras cercanas y antiguas. El lugar ya estaba frecuentado en época prehistórica; su particular posición estratégica hizo de él, inmediatamente después de convertirse en sede estable de la población, un asentamiento fortificado. Los hallazgos arqueológicos atestiguan la presencia humana en San Giorgio desde el primer milenio a. C. hasta la llegada de los romanos en los siglos II-I a. C. Según los estudiosos, a partir del siglo IV a. C. se desarrollaron en la Valpolicella importantes núcleos de población; excavaciones recientes han sacado a la luz, precisamente en San Giorgio, «varios fragmentos de cerámica, huesos de animales, talleres para el trabajo de los metales, tiestos con letras grabadas del alfabeto rético», lo que propone este lugar como «eslabón de unión histórico entre retios y arusnates». Pero ¿de dónde proceden estos arusnates? A la llegada de los romanos a la Valpolicella (siglo II a. C.), ya estaba asentada aquí una etnia organizada «con leyes y cultos propios». El nombre «arusnates» figura en algunas inscripciones halladas en San Giorgio; pero las pruebas más consistentes de la presencia de una población con una cultura religiosa propia consisten en las frecuentes menciones documentales de diversas divinidades locales: Lualda, el Sol, la Luna, Cuslano, Ihamnagalla y Sqnnagalla. En San Giorgio se han hallado diversas estatuillas votivas con distintas figuras representadas, también de animales. Pero mucho más importantes son los restos de un asentamiento que se remonta al siglo IV a. C., descubierto en la zona contigua a los tres ábsides orientales de la pieve de San Giorgio. La excavación, que puede visitarse, ha sacado a la luz un complejo lugar habitado, distribuido en varios niveles escalonados excavados en la roca viva: de arriba abajo se han identificado dos asentamientos: uno presenta una excavación en la roca identificada como una casa-taller, que tiene como fondo la nivelación escuadrada obtenida en la roca, y una cisterna, un hueco cuadrado situado en la terraza inmediatamente inferior, datadas cronológicamente en la primera mitad del siglo IV a. C. la cisterna, y a finales del mismo siglo la casa-taller. En el lugar situado en el nivel más bajo, los estudiosos han identificado un espacio destinado a taller metalúrgico, igualmente obtenido mediante la extracción de la roca, donde se conserva un tramo de pavimento formado por grandes losas de caliza. Otros vestigios de diverso tipo, de época romana, se exponen en la pequeña zona verde situada detrás de los tres ábsides y en la zona del claustro (un sarcófago tallado en un monolito de piedra rosa de Verona, un pozo monolítico de piedra caliza clara, fustes truncados de columnas de piedra de Verona y de caliza y los restos de un tramo de columna con capitel adornado con una decoración de hojas de acanto, además de varios sillares y estelas no identificables con mayor precisión; otro monumental sarcófago con tapa plana se conserva además en el claustro). Otros restos de época prerromana y romana, recuperados en el lugar, se conservan en el pequeño museo local: exvotos a dioses paganos, estelas, aras e inscripciones romanas (junto a otros interesantes hallazgos de época altomedieval, como cuatro arquillos decorados —algunos conservados solo fragmentariamente— que se remontan al siglo VIII y son contemporáneos del ciborio, probablemente pertenecientes a un cerramiento presbiterial). Las primeras menciones de San Giorgio se remontan al siglo XI, a propósito de diversas disputas relativas a los derechos de propiedad de este territorio; en el siglo XII, San Giorgio aparece designado como castrum, perteneciente por mitad al conde de Verona y por mitad al obispo de Verona, donación del marqués y duque de Carintia. Probablemente después del año 1187 solo el obispo detentó la propiedad del castrum. A comienzos del siglo XIII la corte de San Giorgio pasaba al municipio de Verona, que siguió siendo su propietario hasta la época de los Escalígeros: en 1311 la Valpolicella fue concedida por el emperador Enrique VII a Federico della Scala. La institución plebana siguió ejerciendo sus funciones hasta nuestros días. Estas son, a grandes rasgos, las informaciones documentales relativas a la pieve, pero el análisis de algunos aspectos arquitectónico-decorativos del templo permite hacer remontar los orígenes de la iglesia plebana de San Giorgio di Valpolicella a épocas mucho más remotas que el siglo XII atestiguado por los documentos. En cualquier caso, el asentamiento de San Giorgio se caracteriza sobre todo por la monumental y singularísima iglesia plebana dedicada al santo homónimo. Por ello, aunque el primer documento que menciona la iglesia de San Giorgio es una bula del papa Eugenio III del año 1145, los orígenes de este monumento se fijan a comienzos del siglo VIII. Para esclarecer las funciones y el período en que situar la primera iglesia contribuye en parte la inscripción grabada en las columnillas del ciborio, que permite conocer la época exacta de la realización del propio ciborio, desde siempre entre el mobiliario de la iglesia de San Giorgio: año 712. Ya en su origen la iglesia tenía función plebana. Para datar la parte románica de la iglesia, situada generalmente en el siglo XII, es obligado recordar el terremoto del año 1117, que debió de afectar de manera considerable, además de a la cercana ciudad de Verona, también a la Valpolicella. Fue este un acontecimiento determinante para explicar eventuales intervenciones significativas de reacondicionamiento de la iglesia, si no para señalar incluso el período posterior al terremoto como el momento de la reconstrucción —en estilo románico— de la parte este del edificio. Caso bastante raro en Italia, el edificio eclesial presenta ábsides semicirculares tanto en la parte este (en número de tres, de distinto tamaño, con el central mayor que los laterales) como uno a occidente, zona tradicionalmente ocupada por la entrada; y precisamente una entrada, en el centro del hemiciclo de este ábside, se realizó de hecho en épocas posteriores a la construcción. La iglesia de San Giorgio está construida con piedras calizas claras de extracción local; los estudiosos reconocen los rasgos de la primera iglesia altomedieval en el aparejo de buena parte de la zona oeste, con un único ábside, mientras que la zona oriental, más amplia, con el campanario y el claustro, serían construcciones de época románica. Las diferencias de ejecución que deberían distinguir las dos fases constructivas, distantes en el tiempo (primera iglesia altomedieval y segunda iglesia románica), quedan atenuadas por el uso constante del mismo tipo de material de construcción, que confiere al edificio un aspecto bastante compacto y relativamente homogéneo. El edificio eclesial, como se ha dicho, tiene planta basilical con dos ábsides opuestos y tres naves, con las naves laterales más bajas y más estrechas (la nave central tiene el doble de anchura que las laterales). Aquí, junto a la pieve, el clero hacía vida común, y la presencia del claustro y de las dependencias anejas, dado que no parece haber sido nunca iglesia monástica, avalaría este aspecto, subrayando la importancia de la institución plebana de San Giorgio. El conjunto religioso de San Giorgio di Valpolicella es hoy visible casi íntegramente. Queda oculta una parte del muro perimetral norte, cubierta por un local hoy destinado a espacio museístico (abierto, por desgracia, solo los domingos). Pueden visitarse el claustro, la zona este con los restos contiguos de época prerromana y el interior, al que se accede a través de una portada hoy inserta en el hemiciclo absidal occidental. Medidas (expresadas en pasos: un paso corresponde aproximadamente a 0,90 metros): Fachada occidental: 18 pasos Saliente del ábside occidental: 2 pasos Longitud del flanco sur hasta el campanario: 20 pasos Longitud del campanario (flanco sur): 6 pasos Saliente del campanario respecto al flanco sur: 4 pasos Distancia desde el campanario hasta el frente este (excluidos los ábsides): 10 pasos Las medidas ponen de manifiesto el notable equilibrio del edificio; en efecto, a la anchura de la fachada de la iglesia (18 pasos) corresponde una longitud doble (36 pasos). Zona absidal oeste (ver foto zona absidal oeste ) es precisamente esta parte del edificio la que presenta las discrepancias constructivas más significativas respecto a la sustancial homogeneidad del aparejo de la iglesia, fácilmente comprobable dada la extrema sencillez de la estructura arquitectónica, plana, lineal, compacta, no aligerada por ningún recurso decorativo o plástico. En el sector norte, correspondiente al frente de la nave lateral, en las partes del ábside no alteradas por la inserción de la portada y en el frente alto de la nave central, donde se abren dos sencillas ventanas monóforas, el ensamblaje de los sillares (no de grandes proporciones), poco labrados, dispuestos en hiladas bastante horizontales, con gruesas capas de mortero, confiere a la estructura las mismas características constructivas que el resto del edificio; la sección sur, correspondiente al frente de la nave lateral, acusa intervenciones de restauración y alteraciones. A partir de las partes altas hay, en efecto, inserciones desordenadas de ladrillo, bajo las cuales parecen advertirse en los muros las huellas de tres arcos transversales de anchura desigual, el más pequeño de los cuales, al sur, enmarca hoy un tramo de muro enlucido con restos de sinopias. También la esquina sur se diferencia, compuesta como está por grandes bloques de caliza bien escuadrados a partir de aproximadamente un metro por encima del zócalo de cimentación. Es evidente en esta sección de la terminación occidental de la nave lateral, por sus características constructivas aproximativas, por la inserción de los ladrillos y por el ensamblaje poco lineal, la diferencia respecto al sector central, probablemente sometido a completamiento. El tejado actual del ábside está coronado por una franja de sillares apenas salientes y colocados en vertiente, probable indicio de una disposición más antigua de las cubiertas, hoy de teja curva, del mismo modo que las tejas curvas sirven de cubierta a los tejados de las naves, empleadas parcialmente también en los tejados del claustro y de los ábsides del este, completadas con grandes losas de piedra. En el lado sur del hemiciclo del ábside, en la parte enlucida, quedan escasos indicios de una antigua decoración pictórica. Flanco sur (ver foto flanco sur) El muro longitudinal meridional de la nave central, donde se abren siete ventanas monóforas abocinadas, y de la nave lateral está realizado, como se ha dicho, con piedras calizas claras de dimensiones reducidas y poco labradas. El campanario y un lado del claustro cubren parte del muro perimetral de la nave lateral, y en el tramo descubierto se abren dos vanos: una puerta rectangular con un gran arco superior marcado por una moldura bícroma de ladrillo y piedra tobácea dispuestos en abanico, elevada respecto al terreno aproximadamente medio metro, y otra puerta escuadrada, situada junto al campanario. El sector comprendido entre el campanario y la columnata del claustro está ocupado por un espacio destinado hoy, y quizá también antiguamente, a sacristía. Al lado comienzan las arcadas y las galerías cubiertas del claustro. Aquí se encuentra otro acceso a la iglesia, de uso de los canónigos, además del portón abierto al atrio de la zona este, contigua a la zona arqueológica. Una ligera cornisa saliente de piedra se sitúa aproximadamente medio metro por encima de ambos niveles de arranque de los tejados de las naves laterales, quizá indicio del antiguo arranque de las cubiertas. Flanco norte El mismo tipo de aparejo del muro longitudinal sur caracteriza también el lado norte del edificio, diferenciándose apenas en el zócalo de cimentación, que presenta grandes bloques de arenisca con la cara vista nivelada, y volviendo, en las partes altas, a retomar una disposición en hiladas horizontales con los sillares más pequeños propios de todo el aparejo de la iglesia. En este lado no hay vanos. Nave central Un detalle curioso lo constituye el sistema adoptado para las cubiertas a lo largo de los lados de la nave central. El muro superior de la nave sobrepasa en un buen metro el nivel del alero del tejado y lo marca con una larga serie de orificios cuadrados para la evacuación del agua de lluvia, rasgo estructural este que oculta la vista de los tejados y que, unido a la compacta mole del campanario, confiere al conjunto un aspecto macizo, casi de fortaleza. Zona absidal este (ver foto zona absidal este) Toda la parte este del edificio presenta caracteres constructivos homogéneos que, probablemente por no ofrecer aspectos arquitectónicos ornamentales de relieve, confieren a las complejas porciones del edificio (ábsides menores, ábside mayor, frente este de la nave central y recrecido, enlucido, en correspondencia con la zona presbiterial) una composición del alzado sobria y al mismo tiempo compleja, compensando las carencias decorativas y ornamentales con articulaciones volumétricas diversificadas y monumentales. Los tres ábsides presentan en general un aparejo formado por sillares de piedra blanca de distinto tamaño, apenas nivelados en las caras vistas, asentados con abundante mortero y ordenados en hiladas horizontales bastante regulares hasta el alero, donde el muro se vuelve gradualmente saliente, con rehechos de ladrillo. No hay detalles decorativos de relieve; el muro es plano y rústico. Los tres hemiciclos están cubiertos con losas de piedra y tejas curvas. El ábside sur (ver foto ábside sur) queda como comprimido entre el hemiciclo del ábside mayor y el muro divisorio del claustro, que se prolonga hacia el este para delimitar también antiguas dependencias monásticas. Una ligera diferencia en la disposición de los sillares respecto a los ábsides revela que esta prolongación se realizó en parte después de la construcción del claustro. En esta sección del muro pueden verse los restos de una ventana escuadrada, hoy cegada, con jambas y dintel monolíticos, coronada por un tejadillo de piedra muy desgastado, y un tejadillo horizontal, también de piedra, se prolonga hacia el este a lo largo de toda la pared. La puerta que desde el claustro da acceso al atrio de la zona absidal este es escuadrada y probablemente reconstruida, pues aún puede verse la jamba original junto a la actual. Unos bloques monolíticos forman el umbral, y el dintel actual está coronado por una especie de tejadillo de piedra. Entre los hallazgos de época romana reutilizados en la reconstrucción románica de San Giorgio, entre el absidiolo norte y el ábside central está empotrado un sillar que conserva una inscripción en letras latinas: «LVALDAE». En la cartela que lo acompaña figura esta explicación: «Fragmento interior de un monumento no determinable. Podría tratarse de partes de un nombre o de una dedicatoria a la diosa LUALDA, una divinidad que presidía la fertilidad de los campos y que solo era venerada en la Valpolicella: época, siglo I d. C.». Son cinco los vanos abiertos en los hemiciclos de los ábsides: tres ventanas monóforas abocinadas en el central, con arquillos superiores de medio punto realizados con monolitos de piedra tobácea de tonalidad oscura, y una ventana monófora abocinada con arco de toba en cada ábside lateral. El arranque actual de los tejados de los ábsides laterales está situado más abajo que en su disposición original. Sigue siendo visible una cornisa saliente en ángulo agudo, probable señal de la antigua posición del tejado, pero sorprende el notable rebajamiento sufrido por las cubiertas de los dos absidiolos. También el tejado del ábside mayor ha sido rebajado, aunque en medida menos evidente que en los ábsides menores. Entre los muros ordenados y monocromos de la zona este llaman la atención algunos fragmentos salientes de función poco clara. En el hemiciclo del ábside mayor, tanto junto al arco de la ventana monófora sur como en la central, a la derecha del vano, hay empotrados sillares escuadrados en voladizo, uno en la base del arco de la monófora sur y dos, alineados con la jamba derecha de la monófora central, quizá con función de apoyo para columnillas o de anclaje para hojas de madera. continúa >>>

Cómo citar

Bruno Balestrini (fotografía), «Pieve di San Giorgio di Valpolicella», Románico menor en Italia, S. Ambrogio di Valpolicella, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00020/. Consultado el [fecha de consulta].

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.