Filodendro
Descripción
Los filodendros presentan largos tallos, provistos de raíces aéreas, que pueden hacerse trepar por un tutor cubierto de musgo o dejarse caer. Las hojas tienen formas diversas, son ovaladas, acorazonadas, lobuladas o sagitadas, y son de un hermoso verde liso, a veces tendente al rojo.
Cultivo
Al ser originarios de países tropicales, los filodendros aman una temperatura y una humedad elevadas. Aprecian también las pulverizaciones sobre las hojas. El sustrato ideal está formado por dos partes de tierra universal, una de estiércol, una de turba y una de arena. El trasplante es una operación delicada, por la alta probabilidad de dañar los largos tallos y las raíces aéreas; por ello debe efectuarse cada tres años y solo en caso de verdadera necesidad, es decir, cuando la mata muestre un evidente sufrimiento. Conviene elegir desde el principio una maceta bastante grande. Un abonado regular, cada dos semanas, aportará a las matas la nutrición adecuada.
Multiplicación
Los filodendros se reproducen por esqueje apical, que debe efectuarse en el mes de julio, cuando la temperatura es constantemente elevada. Los esquejes se pondrán a enraizar en agua, y después podrán colocarse en una maceta.