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Bruno Balestrini/ Botánica/ Hierbas aromáticas/ Ortiga
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Hierbas aromáticas

Ortiga

Urtica urens

Descripción

La ortiga es una herbácea típica de los lugares, situados en las zonas templadas, donde hay en el suelo mucha materia orgánica en descomposición. Tanto el tallo como las hojas de las ortigas están cubiertos por una densa pelusa que contiene un líquido cáustico que provoca, por contacto, enrojecimiento y escozor en la piel: quizá esto haya determinado el desprecio que actualmente rodea a esta planta, en realidad beneficiosa. En efecto, donde hay ortigas el terreno se enriquece y las plantas vecinas prosperan; además, si se añaden ortigas al montón de compost, aceleran su maduración

Tallo

Los tallos de sección cuadrada de la Urtica dioica, la ortiga perenne, se yerguen rectos hasta más de un metro y medio de altura, los de la ortiga común, la Urtica urens, en cambio, superan apenas el medio metro. Normalmente no están ramificados, lo están si se despuntan.

Hojas

Pecioladas, cordiformes en la base, pero con el ápice agudo, presentan márgenes dentados y finamente incisos y están cubiertas de pelos llamados precisamente urticantes. Por su sabor delicado y sus virtudes depurativas, las hojas de la ortiga, que escaldadas pierden su temible poder irritante, merecerían ser más apreciadas en la cocina.

Flores

No tienen ningún valor decorativo las diminutas flores reunidas en pequeñas espigas insertas en la axila de las hojas.

Cultivo

No es necesario cultivar las ortigas: desde hace milenios siguen al hombre en sus desplazamientos y, si se cortan, rebrotan rápidamente de los rizomas. Sin embargo, quien lo desee puede plantar una mata cerca de los arbustos de grosella, que obtendrán de ello vigor, o en un rincón del huerto, para tener siempre una pequeña, pero cómoda provisión a mano.

Recolección

Los brotes jóvenes y frescos son los mejores en la cocina, por ser más tiernos, y también en medicina, porque su poder curativo es máximo: el mejor momento para cogerlos es después de una lluvia; la época más adecuada es la primavera (cuando conviene también hacer una buena provisión para el invierno), o el otoño, cuando, tras la siega del heno, crecen los nuevos brotes. Naturalmente, dada la característica de estas plantas, es necesario proveerse de tijeras y guantes.

Conservación

Las ortigas se ponen a secar a la sombra, luego se conservan en cajas que cierren bien. Una vez secas pierden su poder irritante.

Propiedades

EN LA COCINA: Las ortigas se usan en la cocina desde siempre: se hierven como si fueran espinacas; se añaden a la sopa; se cuecen con el arroz o se amasan con las patatas para hacer delicados y sabrosos ñoquis; son excelentes también en las tortillas; puestas en infusión con algunas hojas de menta dan una tisana que puede tomarse en lugar del té. Por sus características nutritivas, las ortigas resultan un excelente pienso para gallinas, conejos y vacas, a los que se dan tanto frescas, después de haber estado sumergidas un día en agua hirviendo, como secas.

Belleza

Los champús de ortiga que se venden habitualmente fortalecen el cabello y lo hacen más fuerte y brillante; quien prefiera hacerlo por sí mismo puede lavarse la cabeza cada semana con una infusión de hojas de ortiga y aclarar el cabello con una infusión de raíces.

Salud

La ortiga es una de las plantas medicinales más importantes, pero no una de las más apreciadas, ya que sus virtudes no son universalmente conocidas. Su poder depurativo es notabilísimo; además contiene hierro, por lo que ejerce una función antianémica y está especialmente indicada para una cura primaveral que consiste en beber una tisana de brotes por la mañana antes del desayuno y otra taza, también a pequeños sorbos, durante el día. Para mantener intactos los principios activos de la planta conviene solo escaldar los brotes, sin hervirlos mucho tiempo. Una cucharadita de brotes de ortiga basta para un cuarto de litro de agua: tras una breve infusión se puede beber sin azúcar; quien lo desee puede añadir al agua de la infusión un poco de menta o de manzanilla para mejorar el sabor. Además de curar el cansancio y el dolor de cabeza, la ortiga posee virtudes hemostáticas, como se puede comprobar fácilmente si, en caso de epistaxis, se introduce en la fosa nasal que sangra una bolita de algodón empapada en su jugo.

Curiosidades

En un cuadro de Alberto Durero, famoso pintor y grabador alemán de finales del siglo XV, se representa a un ángel que ofrece al Creador nada menos que una ortiga. ¿Qué mejor testimonio podríamos desear del prestigio que ya entonces rodeaba a esta hierba?

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.