Ginseng
El ginseng es una raíz procedente del Extremo Oriente, donde se considera una panacea para todos los trastornos ligados a la debilidad o al agotamiento físico y,, en consecuencia, a la frigidez sexual y a la impotencia.
Es excepcional para combatir el envejecimiento y los trastornos del sistema neurovegetativo y del metabolismo celular.
No puede prepararse en casa;, de hecho, se encuentra en farmacias o herbolarios en diversas formas, como el elixir tónico,, el extracto concentrado, o liofilizado en sobres o en tarro.
También puede encontrarse en diversos preparados combinado con otras hierbas medicinales, o con jalea real, y supone una verdadera inyección de energía y una potente defensa del sistema inmunitario.. De ello resulta una acción de choque contra todo tipo de debilidad y, principalmente, contra la que ataca la esfera emocional y sexual.
En Italia existe una hierba que crece espontáneamente en los prados, que se compara con el ginseng y que puede usarse como estimulante y afrodisíaco, ya sea en decocción, ya en extracto fluido o en tintura. Se conoce con el nombre de panace o Heracleum spondykium y presenta las mismas propiedades que el ginseng. En decocción, en una dosis de 15 gramos por litro de agua, puede tomarse a razón de tres vasos al día.
Ambos remedios,, precisamente por su eficacia,, deben usarse con prudencia, sobre todo en personas muy tensas o nerviosas, ya que pueden provocar un exceso de excitación.
Se aconseja un uso espaciado en el tiempo,, con periodos de descanso entre un ciclo de tratamiento y otro.