Apolo
En la compacta falange de vasarianos de estricta observancia que proporcionaron las obras de escultura y de pintura para el studiolo, el fluido pequeño bronce de Giambologna debió de tener sabor de audaz innovación por la desencantada desenvoltura de la invención, que alcanza sin artificios la fresca soltura de los cuatrocentistas. El joven dios se inclina levemente en un gesto de gran elegancia que parece hacerse eco de las curvas del arpa y, al mismo tiempo, marcar su contrapunto, escandir el espacio, insinuar el movimiento.
Bruno Balestrini (fotografía), «Apolo», obra de Giambologna, Escultura barroca, Florencia, Palazzo Vecchio. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00300/. Consultado el [fecha de consulta].