Baco niño
Son indiscutibles los vínculos del escultor flamenco con Algardi, en cuanto que este resultaba casi por derecho propio el representante oficial del clasicismo que había tenido en la escuela boloñesa de pintura su enunciación más coherente y su consagración oficial. Distinta, sin embargo, era la sensibilidad, y quizá se comprendería mejor a Duquesnoy en compañía de Nicolas Poussin que de los Carracci o de Domenichino. La sutil vibración de las superficies, el delicado cambiantismo de las luces que rozan la epidermis, además de la obvia matriz helenística, parecen sugerir incluso un componente véneto, quizá mediado por las obras romanas de Mariani.
Bruno Balestrini (fotografía), «Baco niño», obra de Duquesnoy Francois, Escultura barroca, Roma, Galleria Doria Pamphili. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00363/. Consultado el [fecha de consulta].