La Adivina
Frente al de Morlaiter, el pictoricismo de Bonazza, quizá poco refinado y precioso, es sin embargo más profundo, atmosférico, rico en tonalismo; enriquecido, respecto a la tradición véneta, por un sentido realista más punzante, por una adhesión a los aspectos existenciales que supera la convencionalidad tipológica tanto de los clasicistas como de los maestros del rococó. Esta aportación nueva y revolucionaria encontró su expresión más singular en las estatuas del parque de los Widmann (amigos, nótese, de Goldoni...): una reunión excepcional de personajes que dialogan entre sí, soldados, cazadores, campesinos, mujeres, viejos pendencieros, presentados con un ingenio humilde y bonachón, con una fragancia hecha de naturalidad y de verdad que parecen la transcripción ante litteram del teatro burgués.
Bruno Balestrini (fotografía), «La Adivina», obra de Bonazza Antonio, Escultura barroca, Padua, Villa Widmann. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00416/. Consultado el [fecha de consulta].