Monumento Pallavicini
La transición del Barroco seiscentista a las formas más gráciles del Rococó se produjo sustancialmente sin sobresaltos, preparada por artistas que apostaban por un gusto intermedio entre las diversas personalidades artísticas de su tiempo y las polémicas que estas fomentaban. Tal era Mazzuoli, que con graciosa elegancia refinaba a la vez el lenguaje de Bernini y el de Algardi. Una personalidad moderadora, pues, que podía contar sobre todo con los recursos de un oficio impecable y dejaba de lado todas las diatribas teóricas. En efecto, la voluntariosa intención de moderar el impetuoso lenguaje berniniano con las inflexiones clasicistas de Algardi desembocaba inevitablemente en un noble academicismo, ecléctico por su propio planteamiento de fondo. No obstante, los resultados formales de la corriente que remitía a Mazzuoli, con independencia de su validez estética específica, tienen una notable importancia porque son el presupuesto obvio de tantas esculturas del siglo XVIII, sobre todo en provincias.
Bruno Balestrini (fotografía), «Monumento Pallavicini», obra de Mazzuoli Giuseppe, Escultura barroca, Roma, San Francesco a Ripa. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00383/. Consultado el [fecha de consulta].