Monumento sepulcral de Urbano VIII
La elaboración del esquema arquitectónico del sepulcro fue lenta y gradual, partiendo de los modelos del siglo XVI; más lenta aún fue la ejecución de las distintas partes, prácticamente de 1628 a 1647. Bernini subvirtió todos los cánones académicos, mezclando el bronce con los mármoles y estableciendo complejas relaciones espaciales, en altura y en profundidad, entre la majestuosa figura del papa-príncipe y las alegorías de la Caridad y de la Justicia, unidas por la teatral invención del genio de la muerte que graba en la lápida el nombre del papa difunto: de ello resultan efectos de encendido pictoricismo, sugestiones de declarada teatralidad, sostenida, por lo demás, por una dirección escénica impecable que domina el espacio semicircular de la gran hornacina (otra vez un proscenio) con la calculada correspondencia y euritmia de los movimientos internos de la gran pirámide formada por el papa en el vértice y las Virtudes en la base.
Bruno Balestrini (fotografía), «Monumento sepulcral de Urbano VIII», obra de Bernini Gian Lorenzo, Escultura barroca, Roma, Basilica di San Pietro in Vaticano. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00348/. Consultado el [fecha de consulta].