Fuente de las Náyades
El ejemplo de Gemito, al igual que las sugestiones de la coetánea y fecundísima escuela pictórica, que practicaba un colorismo encendido y rutilante, condicionó fuertemente el arte del sur de Italia hasta la Primera Guerra Mundial y sigue alimentando hoy en día una corriente bastante vistosa de la escultura italiana: los «virtuosismos», bien o mal, gozan de mucho crédito. Por desgracia faltó casi siempre una verdadera participación interior que justificara la habilidad abocetada. El documento quizá más interesante de esta herencia de Gemito es la fuente que el siciliano Rutelli compuso frente a las antiguas termas de Diocleciano, ya a comienzos del nuevo siglo. Las referencias iconográficas y formales a las fantásticas invenciones de Bernini son explícitas, aunque aquí falta la panteísta fusión de todos los seres que se producía en el gran torbellino de la fuente de los Cuatro Ríos; los enredos de los cuerpos bajo las cascadas de agua evocan, en efecto, una exasperada elegancia decorativa que no rehúye una extenuada sensualidad epidérmica.
Bruno Balestrini (fotografía), «Fuente de las Náyades», obra de Rutelli Mario, Escultura moderna, Roma, piazza della Repubblica, Fuente de las Náyades. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00018/. Consultado el [fecha de consulta].