El milagro del hijo arrepentido
Hoy resulta imposible leer en todos sus valores plástico-arquitectónicos el imponente conjunto del altar de Padua, en el que Donatello trabajaba hacia 1446-50, porque el retablo fue demolido a finales del siglo XVI y la recomposición decimonónica es una verdadera falsificación desde el punto de vista arquitectónico, totalmente desprovista de la riqueza de motivos polícromos que le conferían los distintos colores de los mármoles, del bronce y de las decoraciones. En los relieves de los milagros de san Antonio, Donatello da la expresión más cumplida de la fulminante síntesis entre testimonio descriptivo e intensa exaltación del significado dramático de la escena que, desde el panel de Siena hasta los tondos de la Sacristía Vieja de San Lorenzo, había sido la verdadera razón poética de su uso del stiacciato perspectivo. En el dinamismo espacial que consume en un remolino continuo todo dato fenoménico se encarna visualmente la tensión emotiva del acontecimiento milagroso en el ambiente cotidiano.
Bruno Balestrini (fotografía), «El milagro del hijo arrepentido», obra de Donatello, Escultura renacentista, Padua, Basílica de Sant'Antonio. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00097/. Consultado el [fecha de consulta].