Tumba del cardenal de Portugal
Apenas un esquema genérico queda de él en el gran nicho que acoge la tumba del cardenal de Portugal, de Antonio Rossellino, verdadero ámbito escenográfico en el que se desarrolla una animadísima representación de «triunfo» celebrativo. Cuando después, de 1492 a 1498, Pollajolo compuso la tumba de Inocencio VIII, la nítida partición brunelleschiana del monumento humanístico, espejo de una seguridad racional y moral, había cedido el paso a una estructura plástica continuamente vibrante en los pasos de la luz sobre los diversos salientes del bronce, que prolonga y expande en el espacio la energía y el tormento del modelado. Es la expresión plena de un confundirse del individuo en el dinamismo cósmico, incontrolable por la razón.
Bruno Balestrini (fotografía), «Tumba del cardenal de Portugal», obra de Rossellino Antonio, Escultura renacentista, Florencia, Iglesia de San Miniato. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00105/. Consultado el [fecha de consulta].