Abadía de Sant’Emiliano di Congiuntoli
La abadía de San Emiliano in Congiuntoli se alza en la confluencia del Rio Freddo con el río Sentino, a lo largo de la carretera Scheggia-Sassoferrato. En época antigua (es decir, desde la segunda mitad del siglo XI) estaba directamente vinculada a Fonte Avellana, hasta el punto de que el propio Pedro Damián envió allí, en calidad de prior, a santo Domingo Loricato, «célebre por sus virtudes eremíticas y por sus ásperas penitencias». La primera noticia documental del monasterio se remonta al año 1110 (en la que se hace referencia a una dedicación a san Benito), y se lo menciona de nuevo, en el año 1143, en un diploma del papa Celestino II. Según los estudiosos, al primer período de asentamiento se remontaría el cuerpo arquitectónico sobre el que más tarde se erigió la torre, que probablemente correspondía a la iglesia abacial de nave única (hoy destinada a usos agrícolas), con ábside y cubiertas ojivales sobre lesenas. «En época indeterminada este espacio se dividió en dos plantas, creando, en la planta inferior, un ámbito cubierto con bóveda de cañón de medio punto». Una ampliación radical supuso después el derribo del antiguo ábside y la adición de otro espacio, más ancho y unido a la zona antigua por dos pilares octogonales. La fecha de esta intervención se deduce de un epígrafe empotrado sobre una ventana monófora abierta en el muro que da al torrente. «En la fachada, en cambio, están grabadas dos fechas, 1201 y 1202», que los estudiosos relacionan con la realización de este tramo de la fábrica monástica. También esta iglesia abacial se alza en un paraje ameno, en la confluencia de dos torrentes; es difícil no pensar en la atinada estrategia de emplazamiento del conjunto sin vincularla al aprovechamiento del agua. La estructura está actualmente en restauración. El conjunto, en su totalidad, revela diversas intervenciones. A la vista nada parece quedar de la estructura románica. En el exterior, el conjunto de los edificios se presenta, hacia la carretera de acceso, como una estructura fortificada; destaca la torre, que se distingue, por su técnica constructiva, del resto del edificio: la iglesia actual se alza en el lado izquierdo del conjunto (respecto a la carretera de llegada), retranqueada respecto a las demás construcciones macizas, y está además construida en piedra clara, en formas «protogóticas» (las escasas decoraciones exteriores consisten en una cornisa bajo el alero de arquillos salientes trilobulados y en altas y amplias ventanas ojivales abiertas en el flanco visible de la iglesia). El interior fue fuertemente alterado por la construcción, en el siglo XIII, de una nave lateral separada de la que presumiblemente es más antigua, y que debía de ser la única de la construcción románica, por dos macizos pilares poligonales de piedras blancas bien escuadradas que sostienen las bóvedas de crucería. La cabecera no tiene ábside. Ningún rastro de una probable cripta.
Bruno Balestrini (fotografía), «Abadía de Sant’Emiliano di Congiuntoli», Románico menor en Italia, Scheggia, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00006/. Consultado el [fecha de consulta].