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Bruno Balestrini/ Arquitectura/ Románico menor en Italia/ Pieve di Santa Maria
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Románico menor en Italia

Pieve di Santa Maria

En el flanco longitudinal norte, como en el opuesto al sur, las lesenas no están dispuestas de manera equidistante, del mismo modo que los arquillos superiores no tienen la misma amplitud; una de las lesenas presenta el mismo tipo de decoración de ladrillos atravesados ya observado en dos lesenas del área absidal. En este lado se abren tres estrechas ventanas monóforas abocinadas, con jambas y arco de pequeños ladrillos rojos, cerradas por una estrecha lámina de alabastro (ver foto monófora). En el flanco longitudinal sur, las estructuras murarias repiten aproximadamente la disposición de la fachada y del flanco norte, también aquí con tres monóforas abocinadas cerradas por una pequeña lámina de alabastro y una interrupción del muro liso obtenida con los habituales ladrillitos colocados en forma de rombo. Además, como vano adicional, cerca del área absidal se abre una puerta, adintelada por fuera y con arco superior de medio punto por dentro. Por fuera, sobre esta entrada, hay un pequeño ladrillo con decoración radiada, quizá la marca del horno que produjo parte de los materiales cerámicos empleados en la construcción de la iglesia, mientras que a la derecha se ha colocado una placa que recuerda la restauración exterior de la iglesia, realizada en 1995-96. Hacia la fachada hay además empotradas algunas lápidas funerarias y conmemorativas de distintas épocas. Los muros del campanario de Santa Maria, en lo que respecta a la sección integrada en el perímetro de la iglesia, son prácticamente idénticos, en su factura constructiva, a los muros perimetrales; solo al este, poco por encima de la probable prolongación de la vertiente sur del tejado de la iglesia, que aquí, por la presencia de la torre, resulta truncada y más corta que la vertiente norte opuesta, el aparejo de los ladrillos se vuelve algo más tosco y menos cuidado en la composición de las hiladas horizontales. Esta ligera diferencia podría ser indicio de un recrecido de la torre posterior a la época de la edificación románica, aunque perteneciente todavía a la fase constructiva de gusto románico. Los aleros de los laterales presentan evidentes señales de recolocación de los ladrillos, indicio de rehechuras y restauraciones y de la elevación del tejado. La fachada a dos aguas (ver foto fachada) presenta una portada de entrada adintelada y coronada por un protiro de piedra blanca y rosa de Verona ligeramente volado, con tejadillo a dos aguas que resguarda un tímpano hoy desprovisto de decoración. Sillares de piedra clara forman las jambas y el dintel de la portada (los estudiosos fechan estos elementos arquitectónicos en 1332). Sobre la entrada se abre un rosetón, quizá contemporáneo de la portada. Bajo el vértice de las vertientes hay una ventanita en forma de cruz, subrayada por pequeños motivos decorativos de ladrillos dispuestos en diente de sierra (ver foto remate). Los aleros están marcados por una doble moldura de ladrillitos rojos, mientras que un poco más abajo corre la habitual cornisa de arquillos ciegos, que en este caso, sin embargo, son claramente distintos unos de otros y están dispuestos con escasa simetría. Las lesenas son seis, y las dos que flanquean la portada son más anchas que las demás. Las esquinas también son salientes y aparecen como anchas lesenas. A diferencia de los otros lados de la iglesia, la fachada presenta un uso más moderado de los insertos de ladrillo en espina de pez. El interior es muy oscuro y ni las seis monóforas de los flancos longitudinales ni el rosetón de la fachada atenúan la atmósfera de místico recogimiento que caracteriza el espacio. Los muros, toscos, repiten los mismos motivos observados en el exterior, ya que están compuestos por sillares de material diverso alternados con los distintos tipos de ladrillo dispuestos en hiladas horizontales, tanto en espina de pez como en vertical (este tipo de disposición, sin embargo, se emplea menos que en el exterior), que aligeran las masas murarias haciéndolas algo más dinámicas. El espacio es de nave única cubierta con armadura de cerchas (obra de restauraciones recientes) y con los tres ábsides semicirculares al este, que reflejan la disposición exterior (los dos ábsides menores son poco profundos) (ver foto nave). El pavimento es de barro cocido, formado por baldosas de distinto tamaño, sobre todo hacia el sur, probablemente realizado en época posmedieval. La portada occidental rectangular, obra de restauración, está encajada bajo un gran arco de medio punto de barro cocido. El tímpano no presenta rastros de decoración. El ábside central va precedido por dos semicolumnas compuestas realizadas en ladrillo, que sostienen la moldura del arco triunfal. El tramo situado ante el ábside sur, ocupado al exterior por la torre campanario, presenta una monumental columna, también de ladrillo, que sostiene dos arcos de medio punto, uno orientado hacia el flanco longitudinal y el otro hacia el área del presbiterio, formando los cimientos del campanario. Tanto esta columna como las dos semicolumnas absidales culminan en una sencilla ménsula monolítica de piedra blanca muy saliente (ver foto interior). Los restos de pintura al fresco, por desgracia fragmentarios, indican de todos modos que las paredes debían de estar decoradas con ciclos pictóricos de extensión mucho mayor. La mayor parte de los fragmentos ha sobrevivido en el área del presbiterio y en el muro sur, junto a la contrafachada, donde aún son visibles dos figuras femeninas frontales vueltas la una hacia la otra: solo se conservan las partes superiores del cuerpo, mientras que las inferiores se han perdido irremediablemente. Dentro de una triple franja de color rojo, blanco y verde que hace de marco, sobre un fondo azul oscuro y ocre, a la izquierda aparece una santa coronada, de cabellos largos y oscuros; el vestido es oscuro, con decoración de pequeños círculos que reproduce motivos de tipo bizantinizante; la mano izquierda se tiende hacia la figura femenina opuesta y en la mano derecha sostiene una especie de varilla, quizá la estilización de un cetro, signo de realeza. La otra figura, también femenina y de finas facciones, vuelta hacia la santa reina, tiene la cabeza, centrada dentro de un nimbo dorado, y los hombros cubiertos por un velo blanco decorado con pequeños motivos; lleva además una túnica de color negro y la mano derecha, apoyada en el pecho, parece apretar un pez o un pájaro, mientras que la mano izquierda, extendida sobre el vientre, parece sostener una cadenita. A la derecha de estas dos figuras, en un recuadro separado, pero enmarcado también por una triple franja de color rojo, blanco y verde, muy desgastada, aparece una figura de santo; los dos recuadros parecerían de ejecución contemporánea, puesto que no presentan superposiciones. Los estudiosos sitúan cronológicamente este fresco en el siglo XII. Otro tramo pintado al fresco, para los estudiosos aproximadamente contemporáneo del descrito anteriormente, se conserva cerca del ábside norte, en el flanco longitudinal. También aquí es poco lo que queda. Dentro de un marco de franjas roja y verde, interrumpido por una fina línea blanca, sobre un fondo azul, se ven dos rostros: a la izquierda un santo, de buena factura, con poblada barba y túnica roja; en el centro, arriba, un medallón que enmarca otra figura de santo barbado con manto verde apoyado sobre el hombro izquierdo y túnica de color rojo rosado, que con la mano derecha señala quizá un sepulcro o una vivienda; un poco más abajo sigue siendo visible parte de un ala, quizá perteneciente a una figura angélica (las notables pérdidas de color no permiten una lectura clara); probablemente esta compleja escena debía de representar algún suceso milagroso. Merece especial atención el rostro del santo de la izquierda, que, respecto a los rostros de las santas del flanco sur, presenta una ejecución más cuidada en el trazado de las facciones. Aquí se pierden la linealidad y la plana esencialidad de los rasgos de las dos santas, y el trazo se enriquece con matices y sombreados (ver foto fresco det.). Cabe atribuir el mayor cuidado en la representación de los detalles no solo al mejor estado de conservación, sino a la intervención de un artista distinto, de formación más refinada y probablemente de época posterior, aunque, en líneas generales, la gama cromática empleada en los dos fragmentos pictóricos es bastante similar. Bajo esta escena puede verse además una figura acéfala de ejecución bastante tosca; quedan visibles la túnica blanca y la mano derecha. Hacia el cuarto de esfera del absidiolo quedan, muy desgastados, los restos de otra figura de santo casi ilegible. Una moldura introduce el semicírculo del ábside septentrional, que debía de estar enteramente pintado al fresco: por desgracia, un aparatoso picado en el centro ha desfigurado irremediablemente la escena (sin duda a consecuencia de la reconstrucción del área absidal en el siglo XVIII). Quedan visibles a los lados los restos de dos figuras de santos: a la izquierda queda parte de un nimbo y de la cabeza cana de un personaje con túnica de color púrpura; a la derecha quedan los restos de un rostro nimbado, del manto de color verde y de la túnica roja. Algo mejor conservado, en el centro del cuarto de esfera, se encuentra el rostro de un Cristo en una concha-marco roja, blanca y verde, centrado dentro de un nimbo con cruz astil. Quizá la escena representada era una Crucifixión. También el tramo de muro que se alza sobre este ábside conserva restos de fresco, por desgracia tan deteriorados que no permiten hipótesis interpretativa alguna, salvo constituir una nueva confirmación de lo extensas que eran las decoraciones pictóricas que debían de cubrir todo el frente del área oriental. En el centro del ábside mayor, desprovisto de decoración, domina la escultura de la Virgen de la Misericordia con el manto abierto (probablemente en origen debía de estar pintado), que acoge abajo a una serie de personajes orantes: en la cabeza lleva una corona real. Como se ha dicho, esta obra de buena ejecución se atribuye a la primera mitad del siglo XIV. También en el absidiolo meridional quedan restos de fresco, igualmente muy deteriorados, donde se entrevé la figura de un santo que sostiene una filacteria. Otros escasos fragmentos pictóricos se encuentran cerca de la entrada lateral sur. El altar, en el centro del ábside mayor, es de factura moderna.

Cómo citar

Bruno Balestrini (fotografía), «Pieve di Santa Maria», Románico menor en Italia, Cavriana, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00005/. Consultado el [fecha de consulta].

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.