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Bruno Balestrini/ Botánica/ Hierbas aromáticas/ Angélica
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Hierbas aromáticas

Angélica

Descripción

La Angelica archangelica es una herbácea bienal que puede vivir tres o cuatro años si se eliminan las sumidades floridas; está difundida en los países de la Europa central y septentrional, pero no se encuentra en estado espontáneo en la península italiana y aparece en el norte del país solo cuando escapa de los cultivos. La angélica, como revela su nombre, es una hierba rica en virtudes tónicas y medicinales que forma una mata de dimensiones notables y muy decorativa; es una planta que vive solo al aire libre.

Tallo

Los tallos de la A. archangelica, erectos, robustos y huecos, tienden a tener una coloración rojiza, son comestibles y pueden rozar los dos metros de desarrollo.

Hojas

Las grandes hojas de la A. archangelica, de hasta medio metro de largo, pecioladas y provistas de una amplia vaina clara que envuelve el tallo, son pinnadas, de un hermoso verde brillante, tienen el margen aserrado y son comestibles: se comen crudas en ensalada o hervidas.

Flores

Las flores verde amarillentas de esta herbácea, diminutas y siempre reunidas en grandes umbelas compactas, se abren a finales del verano. Por norma, a la plena floración de una planta le sigue el final de su ciclo vegetativo, por lo que, para prolongar su desarrollo, es necesario cortar las inflorescencias antes de que se formen las semillas.

Exposición

La exposición que agradece la angélica es la semisombra; si una mata se coloca a pleno sol, conviene protegerla con una estera en las horas centrales del día.

Reproducción

La multiplicación de la angélica se produce a menudo de forma espontánea. En caso contrario se puede realizar la siembra a comienzos del otoño (teniendo en cuenta que las semillas deben ser frescas, ya que en pocos meses pierden su capacidad germinativa) o se puede proceder a la división de las matas.

Crecimiento

Puesto que la A. archangelica se desarrolla notablemente, cada planta debe disponer de algo menos de un metro cuadrado de terreno, así pues, las plantitas deben aclararse al comienzo del crecimiento. El sustrato preferido por esta planta es el labrado en profundidad y mantenido constantemente húmedo.

Recolección

Las hojas se recogen preferiblemente antes de la floración, los tallos antes de mediados del verano, las semillas a finales del verano, la raíz en el otoño del primer año de cultivo.

Conservación

Los tallos jóvenes y verdes, del grosor de un lápiz, se confitan; las hojas se secan, al igual que las raíces, y estas últimas, aun secas, conservan el aroma y las propiedades más que cualquier otra parte de la planta.

Propiedades

EN LA COCINA: Las hojas jóvenes se consumen tanto crudas como cocidas; los tallos tiernos, una vez confitados, sirven para decorar las tartas. Excelente es también el licor casero que se obtiene poniendo a macerar en medio litro de alcohol purísimo cincuenta gramos de raíz fresca, bien picada, y tres almendras amargas. Durante las tres semanas siguientes hay que agitar el contenido de la botella varias veces al día; después se disuelven en medio litro de agua 250 gramos de azúcar, se hierve este almíbar durante cinco minutos y, una vez enfriado, se une a la infusión de angélica.

Belleza

Las hojas de la angélica pueden usarse para perfumar delicadamente el agua del baño, y ejercen, entre otras cosas, una acción relajante.

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.