Romero
Rosmarinus officinalis
Descripción
Arbusto leñoso, perennifolio, originario de la cuenca del Mediterráneo.
Tallo
Erguido o a menudo tendido en la base y luego ascendente; es muy ramificado; a partir del segundo año de vida, la parte inferior del tronco presenta una corteza que se desprende en tiras longitudinales de color marrón oscuro.
Hojas
Pequeñas, resinosas y aciculares; de color verde oscuro en la cara superior, que es lustrosa y tiene los bordes vueltos hacia abajo, y de color blanquecino en la superficie inferior, ligeramente aterciopelada. Sésiles y reunidas en las ramitas más jóvenes, se insertan de dos en dos en los nudos.
Flores
Pequeñas y de color azul o violeta claro según la especie; florecen en distintas épocas del año en función del clima.
Frutos
Compuestos por cuatro pequeñas semillas oleosas de color pardo, encerradas en el fondo del cáliz persistente.
Exposición
Soleada: la planta necesita calor y luminosidad para producir en abundancia el aceite esencial que constituye el principio activo medicinal. Proteger de los vientos fríos: en los lugares fríos, cultivar en una maceta grande: colocar al aire libre en plena tierra en verano y devolver al invernadero o a un ambiente expuesto al sol en invierno.
Reproducción
Sembrar en primavera en invernadero y en verano al aire libre en terreno bien drenado: en los terrenos calcáreos la planta es más pequeña pero más olorosa. La germinación es difícil: se propaga mejor por esqueje o acodo aéreo.
Recolección
Se cultiva para poder disponer de él en pequeñas cantidades durante todo el año, para el secado, recoger las ramitas frescas en verano o antes de la floración.
Conservación
Dejar secar rápidamente las ramitas frescas a la sombra; quitar las hojas antes de guardarlas en recipientes de vidrio o de porcelana; para devolver el aroma a las hojas secas, desmenuzarlas justo antes de usarlas.
Propiedades
Aromatizantes, aperitivas, digestivas, antiespasmódicas, diuréticas, balsámicas, antisépticas, rubefacientes, estimulantes. EN LA COCINA: La flor se utiliza para aromatizar la ensalada, y las hojas frescas o secas se añaden a numerosos platos, especialmente carnes de cerdo o de ternera y verduras variadas al horno. Las ramitas, quemadas en la barbacoa, mantienen alejados de ella a los insectos. Se utiliza también en postres: confitado, espolvoreado de azúcar y con crema, añadido a la macedonia de frutas, o para la preparación de licores.
Belleza
Gracias a sus propiedades tónicas y estimulantes de la circulación, se utiliza para la preparación de productos de limpieza, cremas, dentífricos, colutorios, para enjuagues del cuero cabelludo.
Salud
Por vía interna, el romero tiene propiedades digestivas, antiespasmódicas y carminativas: estimula la diuresis y la sudoración, regula el ciclo menstrual, fluidifica la secreción bronquial, calma las toses convulsivas; por vía externa es eficaz contra los dolores reumáticos y artríticos.
Curiosidades
El nombre latino es ROS MARINUS, que parecería significar «rosa o rocío del mar»; en realidad deriva del griego, de los términos RHOPS, que significa «arbusto», y MYRINOS, que significa «aromático». El romero es una de las plantas aromáticas más conocidas, conocida y ampliamente utilizada en la cocina y como planta medicinal desde los tiempos de los griegos y los romanos. Se cuenta que tenía fama de fortalecer la memoria y por ello fue considerado símbolo de fidelidad para los enamorados, y utilizado como adorno de las coronas que llevaban las novias durante las ceremonias nupciales. Una leyenda narra que un arbusto de romero ofreció refugio a la Virgen María durante la huida a Egipto, y como ella colgó su manto en la planta, las florecillas blancas se volvieron azules. Las aromáticas plantas de romero no podían faltar en los ricos huertos medievales, y desde el siglo XVII se utilizaba también como planta ornamental, recortándola artísticamente según los gustos. Desde los tiempos más antiguos se reconocieron también sus propiedades terapéuticas: las ramitas secas se quemaban en las habitaciones de los enfermos para purificar el aire; las ramitas frescas se colgaban en los tribunales para proteger de las «fiebres de las prisiones»; durante las epidemias de peste se acostumbraba a guardar alguna ramita en las empuñaduras de los bastones de paseo y en los bolsillos para poder olerla al atravesar las zonas infectadas o sospechosas. Todavía hoy, en algunos países del Mediterráneo, es costumbre dejar secar la ropa sobre el romero, para que el sol extraiga su aroma, que tiene propiedades antipolillas.