Salvia
Salvia officinalis
Descripción
Al género de las salvias pertenecen unas 500 especies distintas, muchas de las cuales son espontáneas en la cuenca mediterránea. Existen salvias perennes y otras anuales; muchas se cultivan exclusivamente por el valor decorativo de sus flores infundibuliformes, que se yerguen sobre altos tallos. Los arbustos de Salvia officinalis, la salvia común, de hoja perenne y rústicos, por lo general compactos y elegantes, pueden alcanzar en pleno desarrollo hasta un metro de altura.
Tallo
Al principio verde y cubierto de pelusa, el tallo se vuelve leñoso a partir del segundo año de cultivo.
Hojas
Las hojas de salvia tienen forma oval lanceolada, márgenes diversamente dentados y comúnmente color verde grisáceo con reflejos plateados, pero también hay hojas jaspeadas de rosa y de blanco crema; su cara superior es gruesa y aterciopelada, la inferior, áspera y con nervaduras muy pronunciadas. Si en las hojas aparecen manchas, ello indica un padecimiento de la mata.
Flores
La Salvia officinalis es una aromática que no desmerece junto a las plantas de flor: los capullos, de un bonito azul violáceo, aparecen numerosos a comienzos del verano. Una de las variedades más apreciadas por su floración es la Salvia patens, llamada «salvia genciana» por el intenso color de sus tardías inflorescencias azules. Muy cultivada es también la Salvia splendens, de flores por lo general de un bonito rojo brillante, pero también blancas o rosas. Para obtener una floración prolongada de mayo a septiembre, es aconsejable cortar las inflorescencias marchitas.
Frutos
Se forman en la base de las flores y contienen las diminutas semillas ovoides de color marrón oscuro.
Exposición
Todas las variedades de salvia agradecen una posición soleada y cálida.
Reproducción
Se pueden obtener nuevas plantas por siembra, mediante esquejes semileñosos tomados a finales de la primavera o por medio de la división de las matas, que debe efectuarse en otoño.
Crecimiento
Las matas de Salvia officinalis, hierba tan usada en la cocina como beneficiosa para la salud, desean disfrutar de cierto espacio para sus raíces, y si estas no tienen posibilidad de expandirse, las hojas se manchan de amarillo. Para obtener arbustos compactos conviene podarlos a menudo, pero siempre de forma ligera, es decir, sin tocar nunca la parte leñosa. Las podas exageradas conducen al decaimiento de las matas, que por lo general deben renovarse cada cuatro o cinco años. La salvia puede cultivarse en maceta, siempre que el sustrato sea arenoso, e incluso en el interior de la vivienda, siempre que esté en una posición muy luminosa.
Recolección
El mejor momento para proceder a la recolección de las hojas es poco antes de la floración: el secado debe realizarse lentamente y a la sombra. Las sumidades floridas deben recogerse cortando también una porción herbácea del tallo.
Conservación
Las hojas y las flores se conservan en tarros de cierre hermético: así mantendrán intactas sus características durante unos tres años.
Propiedades
EN LA COCINA: La Salvia officinalis es muy apreciada por los cocineros porque añade sabor a muchos platos y digestibilidad a las carnes grasas. Por regla general se considera inútil mezclarla con otros aromas, ya que su perfume, fuertemente predominante, anula los demás. Esta hierba es ideal para aromatizar la mantequilla o el vinagre. Una receta sencilla y apetitosa a base de salvia es la siguiente: se recogen las hojas más grandes y, después de lavarlas y secarlas, se sumergen en la masa para rebozar (compuesta de harina, agua, aceite, una pizca de sal y una clara montada a punto de nieve); luego se doran, poniéndolas unos minutos en el aceite hirviendo, y se saborean bien calientes.
Belleza
Las hojas frescas frotadas sobre los dientes los blanquean y purifican el aliento. La decocción de salvia se utiliza, en el aclarado, para mantener el color del cabello oscuro, y, aplicada a toquecitos sobre la piel del rostro, ejerce una función limpiadora y astringente.
Salud
Una tisana de Salvia officinalis, obtenida sumergiendo algunas hojas frescas en una taza de agua hirviendo, favorece la digestión, ejerce una función antiinflamatoria sobre la cavidad bucal y calma los accesos de tos. Además, disminuye la sudoración debida al cansancio, baja el nivel de la glucemia y actúa como antidepresivo.
Curiosidades
El nombre salvia deriva del adjetivo latino «salvus», que significa «salvo, sano», y ello indica que ya en la Antigüedad esta hierba era apreciada por sus propiedades medicinales. Entre los romanos la salvia se consideraba sagrada, era símbolo de vida, y también en la Edad Media se creía que tenía poderes mágicos, como el de dar al hombre longevidad.