Eugenia
La eugenia, o Eugenia Caryphillata, más comúnmente conocida como clavo, crece en las islas Molucas, en las Antillas y en Madagascar.
Se usa mucho en la cocina, pero posee propiedades antiálgicas, cicatrizantes, y antisépticas. De hecho, la usan mucho los dentistas.
Pero sus propiedades (y son múltiples) encajan brillantemente en un discurso ligado a los problemas del amor y del sexo.
Tiene sin duda un efecto tónico general y, al no ser tóxico, puede usarse con tranquilidad. Es más, es un antiséptico tan potente que, cuando en las islas Molucas los holandeses destruyeron todos los árboles de eugenia, el país fue devastado por varias epidemias hasta entonces desconocidas.
Pero vayamos a nuestro tema y veamos cómo usar la eugenia sobre todo para seducir a una persona que nos interesa especialmente pero que se muestra algo fría y reacia.
Se llaman «Diablillos o pastillas afrodisíacas de Nápoles» y debe prepararlas un herbolario experto, pero tienen un efecto sorprendente si se ofrecen a una persona demasiado reservada y esquiva.
Esta es la receta:
Azúcar 500 partes
Almáciga 12 partes
Azafrán 8 partes
Almizcle 1 parte
Jengibre 2 partes
Eugenia 2 partes
Ámbar gris 4 partes
Infusión de maro, la cantidad necesaria.
Son unas agradables pastillas que deben disolverse en la boca, en una dosis de 4 o 5 al día.
La esencia de eugenia es también excelente para preparar dentífricos y colutorios especiales que dan al aliento una fragancia extraordinaria y que pueden constituir un motivo más de encanto y de atracción sexual.