Apolo y Dafne
Para realizar el David, llevado a término con furiosa excitación en el plazo de pocos meses, Bernini había interrumpido este grupo (1622-1625), que habría de resultar la más celebrada de sus fábulas, hasta el punto de hacerlo admirado en toda Roma: «al caminar que hacía por la ciudad, atraía tras de sí los ojos de todas las personas, que lo miraban y lo señalaban a otros como un prodigio...»; es la consagración del nuevo genio, una exaltación extremada que, salvo breves paréntesis de sombra, lo acompañará toda la vida. De la protección del cardenal, el joven artista está ya listo para pasar al papel de primer actor en la fastuosa Roma de los Barberini y de los Chigi. Una vez más el escultor dispone las figuras según ritmos opuestos y complementarios, compuestos sobre módulos sutilmente variados a partir del esquema geométrico del arco quebrado.
Bruno Balestrini (fotografía), «Apolo y Dafne», obra de Bernini Gian Lorenzo, Escultura barroca, Roma, Galleria Borghese. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00342/. Consultado el [fecha de consulta].