La Fontana de Trevi
Al trazar el diseño arquitectónico de la imponente construcción que una vez más consagraba la importancia del agua, de las fuentes, para el rostro de Roma, Salvi compuso una paráfrasis de los motivos más trillados de la arquitectura del siglo XVI y del XVII que, a fin de cuentas, no logra superar los límites de un elegante academicismo. Para las partes figuradas recurrió a los escultores más celebrados de la época: mientras Bracci componía el grupo central neoberniniano, en el que vertía en prosa los motivos de la fuente de los Cuatro Ríos, su émulo Filippo della Valle proporcionaba las estatuas alegóricas de los nichos, compuestas con clásica mesura, y sobre el ático se alineaban las Estaciones de Ludovisi, Pincellotti, Queirolo y Corsini. Pese a todas estas intervenciones distintas, el conjunto aparece resuelto de un modo bastante unitario.
Bruno Balestrini (fotografía), «La Fontana de Trevi», obra de Salvi Nicola, Escultura barroca, Roma, Piazza di Trevi, Fuente. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00397/. Consultado el [fecha de consulta].