Boceto para el monumento a Cesare Beccaria
Síntomas de verdadera renovación de los modos plásticos, tal como se venían arrastrando cansinamente desde comienzos de siglo, habían de darse en el ámbito del movimiento socioliterario y veleidoso que pasó a las crónicas con el nombre romántico de «Scapigliatura», cuyo centro ideal era el Milán de la poderosa burguesía protoindustrial. Y esto no tanto porque la nebulosa e incierta poética del grupito de estetizantes que se reunían en los cafés pudiera proporcionar las premisas de un replanteamiento radical de los modos de hacer escultura, sino solo porque entre ellos se encontraba, casi por casualidad, un modelador de grandes recursos que, aun aceptando las características fundamentales de su visión de la realidad, que tendía a realizarse totalmente en una solución pictórica, entendida como equivalencia de luz, no renunció a las exigencias «constructivas» de la estatua, incluso a gran escala, como precisamente en el Beccaria y en el célebre Monumento a las Cinco Jornadas del 48 milanés.
Bruno Balestrini (fotografía), «Boceto para el monumento a Cesare Beccaria», obra de Grandi Giuseppe, Escultura moderna, Milán, Galleria d'Arte Moderna. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00266/. Consultado el [fecha de consulta].