Busto femenino
La vigorosa y arrolladora personalidad de Martini resume prácticamente las vicisitudes de la escultura italiana entre las dos guerras, puesto que no revisten interés alguno que vaya más allá de la crónica los muchos estatuarios que alimentaban la retórica demagógica del régimen fascista; lo mismo cabe decir de los muchos imitadores de oído que una y otra vez intentaban rehacer las temerarias invenciones del maestro: el martinismo acabó en una academia peor que cualquier otra. Después de 1930, sin embargo, empezaron a manifestarse fermentos y aspiraciones que postulaban soluciones distintas a los problemas figurativos; empezaban a trabajar, precisamente en aquellos años, y pronto adquirirían una fisonomía inconfundible, Marini y Manzù; en Milán, ya en 1932 Fontana había firmado las primeras experiencias abstractas, para lanzarse luego a explorar todas las posibilidades de la plástica, con una inquietud (de lo primitivo a lo barroco, a las variaciones espaciales) que es índice de un exasperado experimentalismo: quizá solo el acercamiento a Martini pueda aclarar su origen.
Bruno Balestrini (fotografía), «Busto femenino», obra de Fontana Lucio, Escultura moderna, Milán, Civico Museo d'Arte Contemporanea. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00222/. Consultado el [fecha de consulta].