El milagro
Rechazando tanto la concepción naturalista decimonónica de las superficies pictóricas e ilusionistas como la transfiguración mítica de los referentes culturales llevada a cabo por el «Novecento», Marino, ya en las muchachas y en los caballos de antes de la guerra, planteaba una sintaxis propia rigurosa, centrada en estructuras afianzadas sobre el módulo del bloque cerrado, de arquitectura imponente y esencial. Pero en los atormentados años de la guerra mundial (doloroso paréntesis de angustia y de pérdida de un equilibrio que se creía ajeno a toda contingencia temporal), las formas se vuelven rígidas y se quiebran, se tensan en un acentuado movimiento elíptico que bien podría llamarse neogótico, como el patético dramatismo que exhalan; es el momento de este Milagro, del Arcángel y de la Arcángela. Pero muy pronto los problemas estructurales volverán a imponerse, aunque marcados por esta experiencia decisiva.
Bruno Balestrini (fotografía), «El milagro», obra de Marini Marino, Escultura moderna, Milán, Pinacoteca di Brera, Colección Jesi. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00153/. Consultado el [fecha de consulta].