Piedad
El non finito pone de mayor relieve la esencialidad de la expresión patética que Miguel Ángel fija en la forma idealizada de los rostros clásicos: por primera vez, parece que graba el signo sintético que caracteriza el estado de ánimo: el corte de los ojos, el pliegue de las cejas y de las bocas. Era como el tono al que debía responder toda la invención de la «figura piramidal, serpentinata, multiplicada por uno, por dos y por tres», la clave emotiva de la sinfonía formal. El escultor trabajó en este grupo durante años, humilde y colérico, a veces inflamado de entusiasmo, a veces con el corazón helado, opaco; al final, «la había tomado en odio —narra Vasari— y, perdida la paciencia, la rompió»; al amigo que la restauró se debe probablemente la definición de la mujer de la izquierda, formalmente no resuelta.
Bruno Balestrini (fotografía), «Piedad», obra de Michelangelo Buonarroti, Escultura renacentista, Florencia, Museo dell'Opera del Duomo. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00081/. Consultado el [fecha de consulta].