Anónimo
Adán y Eva
En los albores del Románico, el lenguaje de la escultura vuelve a una brutalidad corpórea, en la ausencia de todo decorativismo y de toda complacencia hedonista, que parece el producto de ambientes incultos, incapaces de expresarse con decoro. Pero precisamente la renuncia definitiva a los halagos epidérmicos de lo tardoantiguo permite a la escultura recuperar los valores plásticos y figurativos que le son más propios.
Cómo citar
Bruno Balestrini (fotografía), «Adán y Eva», obra de Anonimo, Escultura románica, Verona, San Zeno. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00449/. Consultado el [fecha de consulta].