Bruno BalestriniFotógrafo
Bruno Balestrini/ Arquitectura/ Románico menor en Italia/ Basílica imperial de Santa Croce al Chienti
Volver a Románico menor en Italia
Románico menor en Italia

Basílica imperial de Santa Croce al Chienti

A la derecha del río Chienti, antes de su desembocadura y a poca distancia de su confluencia con el Ete Morto, se alzan los restos del conjunto abacial de Santa Croce al Chienti. Los historiadores remontan los orígenes de la fundación monástica al siglo IX; dedicada inicialmente a San Salvatore, se cita ya en el año 884 (en un documento de Carlos el Gordo), a propósito de unas donaciones en favor del monasterio destinadas también a la restauración de la iglesia. Otras donaciones beneficiaron a la fundación en el año 897 (el emperador Lamberto). En los siglos X-XI, y en parte del XII, gozó del favor de los emperadores de Alemania, y ello hasta el año 1165, cuando la abadía fue agregada al monasterio de Fiastra, del que pasó a ser una dependencia, aunque con privilegios particulares, como la prerrogativa de elegir a su propio abad y la autonomía en la gestión de los bienes dependientes de la abadía. Importantes restauraciones afectaron todavía a las estructuras del monasterio en el siglo XVII, época en la que se convirtió en una especie de casa de labranza (propiedad del obispo de Fermo). Muchas partes, sobre todo las correspondientes a las dependencias monásticas, se han perdido. Poco sobrevive de las estructuras de época medieval, dado que la iglesia «fue utilizada durante mucho tiempo como henil, tabicada en varios puntos, sobreelevada» y destinada a uso civil. Los estudiosos proponen, como estructuras atribuibles al período románico, algunas partes de la fachada y de la cabecera oriental. Nada quedaría de la época altomedieval. La basílica es de tres naves, con cabecera de tres ábsides al este y muros de ladrillo rojo. Algunos detalles arquitectónicos (basílica de tres naves divididas por pilares cilíndricos, presbiterio elevado sobre la cripta y coro de tres ábsides) sitúan cronológicamente este edificio en el siglo XII: según algunos, a juzgar por los capiteles de la nave central, en ciertos aspectos asimilables a ejemplos presentes en la abadía de Chiaravalle di Fiastra, cabe situar razonablemente la construcción de este edificio hacia el año 1170. El edificio aparece hoy muy degradado y en pleno abandono. Se intuyen numerosas intervenciones constructivas ya en época románica. La fachada está hoy gravemente desfigurada por el añadido de un pórtico y de un tramo de casa de labor, además de por las reformas de las partes altas realizadas en época neoclásica. La fachada está construida en ladrillo. En el exterior, la parte superior parece completamente rehecha. Se conserva, bajo el tejado de las naves laterales, la decoración de arquillos ciegos bicolores, seis por lado. El flanco sur no es visible, pues está cubierto por diversos edificios de época reciente. El lado norte, en cambio, permite una lectura parcial: aparte del alero de la nave central, que ha sido completamente rehecho, en la parte alta de la nave lateral se conserva la decoración de arquillos ciegos que, a partir de la zona absidal, parecerían de factura más antigua, aunque mal conservados; está compuesta por arquillos de doble moldura con intentos de efecto cromático obtenidos combinando ladrillos rojos con otros de color ocre de iguales dimensiones, y ocupa el espacio de dos tramos, mientras que en los otros cuatro tramos, hasta la fachada, los arquillos están formados por una sola moldura, del mismo color y del mismo material de barro cocido empleado en el muro contiguo. Cinco ventanas con coronamiento radial, más una suprimida para dejar sitio a una puerta con escalera exterior, se abrieron con toda probabilidad cuando se rehízo el flanco desde el tercer tramo hasta la fachada. Las lesenas que articulan estos cuatro tramos son más anchas que las lesenas que dividen los dos primeros tramos. Cabe destacar sobre todo el material empleado en la fase aquí definida, arbitrariamente, como más antigua: barro cocido de dimensiones y tonalidades muy variadas, colocado de forma irregular, que, a partir de los ábsides, se mantiene también en la parte baja del edificio hasta el cuarto tramo, mientras que en el resto del muro el material, siempre ladrillo, se vuelve más homogéneo y su colocación más precisa. Los tres ábsides carecen de decoración, salvo restos de lesenas (cuatro en el ábside mayor y dos en los menores). En los tres ábsides se abrieron en diversas ocasiones numerosas ventanas. Se intuye, no obstante, la presencia de una gran ventana en el ábside central. Interior: por el peligro de derrumbes y el suelo bastante desigual, además de por la presencia de diversos materiales voluminosos, resulta casi ilegible: los dos primeros tramos de la nave central a partir de la entrada están articulados por dos pilares compuestos de piedra local de color marrón claro a cada lado, rematados por capiteles, de los cuales tres carecen de decoración, mientras que el último de la izquierda está decorado con un motivo floral y espirales. Los demás tramos hasta el ábside están sostenidos, en cambio, por pilares compuestos de menores dimensiones. Dos capiteles de columna asoman apenas del suelo junto al ábside mayor, probables restos del antiguo sistema de cubiertas de la cripta. La zona presbiterial interior y elevada está muy degradada y alterada, también a causa de la ocupación de los espacios interiores como vivienda y almacén agrícola.

Cómo citar

Bruno Balestrini (fotografía), «Basílica imperial de Santa Croce al Chienti», Románico menor en Italia, Sant’Elpidio a Mare, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00017/. Consultado el [fecha de consulta].

Este texto ha sido traducido del original italiano con la ayuda de la inteligencia artificial (Claude). Leer la versión italiana.