Iglesia de Santa Maria
La pieve de Santa Maria a Pontenove se encuentra en el campo, al oeste de la población de Bedizzole, cerca del río Chiese. Este antiguo asentamiento humano está ligado a uno de los puntos vigilados de paso del río. La antigua Pontenove se hallaba en la calzada romana llamada «Via Brixiensis», que unía Brescia con Verona. El propio topónimo Pontenove indicaría la existencia de una «mansio», es decir, de un lugar de parada y casa de postas, «ad novem miliaria», o sea, «a nueve millas (de Brescia)». Las excavaciones arqueológicas realizadas en los años 1996-1997 han atestiguado los orígenes paleocristianos del asentamiento religioso de Pontenove, dotado incluso de dos pilas bautismales, la más antigua de las cuales se remontaría al siglo V o VI (ver planta) . Hoy no es visible, pues se encuentra un par de metros por debajo del nivel actual de suelo del atrio norte. Se accedía a ella por unos escalones; la pila era de planta hexagonal y los catecúmenos eran bautizados por inmersión. La cubeta tenía las paredes revestidas de cocciopesto y el pavimento formado por un mosaico polícromo decorado con una cruz gemada con el alfa y la omega, rodeado por una orla. La antigua iglesia paleocristiana a la que pertenecía esta pila era de nave única, con dos estancias laterales de forma rectangular, una a cada lado. El baptisterio se halló precisamente en la estancia norte, en el mayor de los dos espacios en que esta se dividía. Bajo estas estructuras parece que hubo un edificio romano preexistente, y prueba de ello sería, en el interior, la base del último pilar a la izquierda antes del presbiterio, constituida por una lápida funeraria romana invertida con inscripción y dedicatoria a Cayo Julio Aquilino, del siglo II d. C. En época altomedieval se construyeron un recinto de mampostería en el atrio situado delante de la iglesia y una nueva pila bautismal. Una excavación del año 1972 afectó al área de este nuevo baptisterio, pero por desgracia esta operación no se llevó a cabo siguiendo criterios correctos de investigación arqueológica, y muchos materiales y hallazgos recuperados se han perdido. No se ha podido determinar el nivel de suelo original. Se hallaron los restos de un horno (quizá utilizado para calentar el agua) y la pila de planta octogonal con escalones para descender al vaso. Quedan también los restos de una pequeña canalización que unía el baptisterio con el pozo (ver foto canaleta) . Esta pila octogonal, que siguió dedicada a san Juan hasta el siglo XVI, cuando fue demolida, se encuentra dentro de un edificio situado frente a la iglesia actual, a unos treinta metros. En esta área no hay restos de sepulturas, mientras que en la estancia contigua al sur se han sacado a la luz algunas tumbas y parece que esta zona de cementerio siguió en uso de forma continuada hasta el siglo XII. La excavación de esta parte del sitio de Pontenove ha permitido en todo caso sacar a la superficie los restos de una parte de los cimientos de la construcción altomedieval; queda aún por investigar un tramo de terreno ocupado ahora por el camino que lleva a la granja anexa al complejo plebano y el tramo del atrio situado delante de la fachada actual. Las fuentes documentales atestiguan la existencia de la iglesia románica en el año 1165 (la que todavía hoy es visible, con independencia de las intervenciones constructivas habidas en los períodos gótico tardío y renacentista); «con la construcción de la iglesia medieval se demolía la antigua basílica paleocristiana». El edificio románico tiene fachada a dos aguas (ver foto fachada) y planta basilical de tres naves separadas por pilares, con cabecera oriental formada por ábsides semicirculares. En 1480 se rehízo la portada, insertando en ella el escudo del párroco de entonces. Probablemente en el mismo período se abrieron tanto el óculo superior como los dos grandes ventanales cuadrados a los lados de la portada. De los tres ábsides originales siguen siendo visibles dos (ver foto ábside) , mientras que el del norte quedó englobado en las estructuras más modernas de la sacristía y del campanario. La planta de la nueva iglesia se aparta ligeramente de la del edificio paleocristiano: la nueva estructura resulta unos 3 metros más larga y unos 4 metros más estrecha, por lo que el antiguo baptisterio del siglo V se encuentra ahora fuera de los muros perimetrales de la iglesia actual. Si el edificio, en su estructura arquitectónica, no presenta particularidades artísticas dignas de mención, son en cambio importantes los restos arqueológicos sacados a la luz: tanto las dos pilas bautismales como los restos del pluteo con la representación de Cristo y, en el exterior, usado ahora como pilarcillo del atrio, un capitel muy deteriorado con motivos fitomorfos esculpidos que parecerían representar el Árbol de la Vida y que, por este simbolismo, podría proceder del área del destruido baptisterio octogonal de época altomedieval. En la parte románica oriental del edificio, construida también con piedra local poco trabajada en gruesas capas de mortero, el ábside mayor conserva partes de las tres lesenas que articulaban verticalmente el hemiciclo. Dada la ausencia de decoración en las zonas altas y el cambio de tipo de aparejo, se supone para esta parte del ábside un recrecido y una reconstrucción posrománicos. En el exterior, lo que sigue siendo visible de las estructuras de época románica consiste en tramos de los muros laterales y parte de la cabecera oriental de dos ábsides (la parte del muro meridional hacia la fachada está ahora integrada en las construcciones rurales levantadas en época reciente, mientras que el muro lateral norte hacia la zona absidal se ha incorporado al actual bloque campanario-sacristía). La fachada a dos aguas ha sufrido fuertes alteraciones, debidas tanto a la apertura de nuevos vanos (óculo, ventanales laterales y portada) como en las partes altas bajo la cubierta. Los muros de las partes románicas de los perimetrales están hechos de piedras locales de distintos materiales, incluidos fragmentos de época romana, poco trabajadas y asentadas en grueso mortero. La continuidad constructiva de estos tramos de muro solo es visible a retazos; ciertas manchas de aparejo de las partes altas presentan un ensamblaje desordenado y una selección más amplia de los materiales empleados. Los dos ábsides semicirculares conservados, de distinto tamaño, presentan las mismas características de aparejo que las partes laterales, salvo el zócalo, que presenta en cambio los caracteres propios de los muros de cimentación. Los únicos vanos de este lado del edificio se encuentran en el ábside mayor, donde se abren tres ventanas monóforas abocinadas probablemente originales, mientras que en los laterales, en el lado norte, hay igualmente tres ventanas monóforas abocinadas, de tamaño casi igual, que no parecerían pertenecer al período románico (ver foto flanco norte) . En el lado sur se conservan aún tres vanos, dos de ellos monóforas abocinadas y el central cuadrado, también aquí realizados en épocas más recientes, y los restos de una puerta tapiada que tenía arco rebajado de ladrillos rojos. En el interior, los muros están completamente cubiertos por una gruesa capa de enlucido que no deja ver la composición del aparejo (ver foto interior) . La división en tres naves está marcada por pilares sin decoración con grandes arcos longitudinales de medio punto; la cubierta, obra reciente, es de cerchas. El único resto interesante visible de época románica o prerrománica es un fragmento de pluteo colocado ahora, desde luego no en su posición original, en el muro izquierdo que precede al semicírculo del ábside mayor. Aquí, en una recomposición, están empotradas algunas piezas de un pluteo o losa presbiterial con motivos esculpidos de entrelazo de tres cabos y restos de un Cristo en la cruz. Solo se conserva la mano derecha y el fragmento de la cruz coronado por un águila, símbolo del evangelista Juan. La figura de Cristo aquí esculpida es importante para la datación de esta obra, ya que hasta el siglo X tal representación no estaba en uso; por ello, según los estudiosos, estos restos pueden fecharse en el siglo X (ver foto pluteo) . Tanto en los pilares como en tramos de los muros perimetrales hay frescos de los siglos XIV y XV (exvotos, Vírgenes, san Fermo, san Pedro y san Pablo y otros, ver foto fresco ). Es difícil proponer una cronología que vaya más allá de un genérico «período románico», dada la complejidad de las vicisitudes arqueológicas que han afectado a la pieve de Santa Maria. A partir de indicios prerrománicos, como los restos del pluteo, se retrocede hasta la época altomedieval, que vio la construcción del área bautismal al oeste del edificio actual (las partes del pluteo conservadas dentro de la iglesia podrían proceder también de esta área), y aún más atrás en el tiempo hasta los primeros siglos de la era cristiana, con la pila bautismal sobre pavimento de mosaico del siglo V: todos ellos indicios de una continuidad de frecuentación del sitio, que debió por ello sufrir modificaciones debidas también a los cambios en las prácticas de culto. Los muros no ofrecen soluciones cronológicas definibles. Ninguna decoración de arquillos o de lesenas, salvo en el ábside mayor, donde aún pueden verse los restos de las tres lesenas que recorrían verticalmente el muro; ninguna búsqueda cromática en la colocación de los sillares, y el ábside menor sin vano alguno: parecería realmente un monumento de escaso valor artístico y arquitectónico; sin embargo, esta esencialidad y lo ameno del emplazamiento de este monumento lo acercan mucho al espíritu religioso medieval, hecho de sencillas expresiones de fe que cumplir en lugares que permitían el más completo recogimiento. Importante centro de tránsito próximo a la ciudad de Brescia, y sufragánea de su obispo, la pieve de Pontenove extendía su influencia sobre un vasto territorio en los márgenes del bajo Garda, que comprendía los actuales términos de Prevalle, Calvagese, Carzago della Riviera, Mocasina, Bedizzole, Ponte San Marco, Calcinato y Calcinatello.
Bruno Balestrini (fotografía), «Iglesia de Santa Maria», Románico menor en Italia, Pontenove di Bedizzole, Italia. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/romanico-minore-00001/. Consultado el [fecha de consulta].