Ficus
Descripción
El género Ficus comprende cientos de variedades, incluso muy distintas entre sí por la forma y las dimensiones de las hojas. El Ficus benjamina tiene hojas ovaladas, que también pueden ser variegadas, y ramas flexibles y delgadas, de porte elegante. El Ficus elastica, conocido también con el nombre de árbol del caucho, es una planta que en los climas suaves puede plantarse en el exterior. Presenta grandes hojas ovaladas, coriáceas, con un marcado nervio central, y tallos rectos que, si se despuntan, emiten brotes laterales y pierden su aspecto envarado. El Ficus lyrata (o F. pandurata) es una planta de porte erguido, con hojas bastante grandes, ovaladas, de márgenes ondulados y nervios en relieve. El Ficus pumila (llamado también F. repens o F. scadens) es una trepadora muy graciosa, de follaje menudísimo pero tupido, capaz de cubrir perfectamente muros y enrejados. Como las demás especies, presenta hojas de color verde o blanco verdoso. El Ficus pumila prefiere un grado elevado de humedad y un lugar sombreado.
Cultivo
En general, los ficus prefieren un lugar muy luminoso y ambientes en los que la temperatura nunca baje de los 10°. Como sustrato agradecen una tierra universal enriquecida con turba y estiércol, que se mantenga siempre suelta en la superficie. A los ficus les gusta tener las raíces constreñidas en macetas pequeñas: una maceta de 14 cm de diámetro basta para un ejemplar de un metro de altura. Los trasplantes frecuentes no son necesarios ni bien recibidos. Los riegos deben ser abundantes en verano y limitados en la estación de reposo. Tanto los encharcamientos en el plato como el aire demasiado seco pueden provocar la caída de las hojas. Es importante pulverizar regularmente las hojas y mantenerlas limpias. En verano todos los ficus se benefician mucho de ser sacados al aire libre bajo algún árbol, o en todo caso en semisombra, al abrigo de los vientos. Las plantas deben volver al interior cuando por la noche la temperatura baja de los 16°. Los cambios bruscos de temperatura provocan una caída masiva de las hojas. Este desagradable fenómeno se produce también cuando las plantas han estado expuestas a corrientes de aire. Lugares resguardados, por tanto, tanto en el interior como en el exterior. El abonado debe efectuarse durante todo el año cada dos o tres semanas. Como los ficus están expuestos al ataque de parásitos, en particular de la cochinilla, conviene revisar a menudo ramas y hojas. Para eliminar la cochinilla se puede efectuar un lavado abundante y cuidadoso del follaje (con la ducha en casa o con la manguera de riego al aire libre), procediendo al mismo tiempo a retirar a mano los parásitos, o bien recurrir a un producto anticochinillas.
Multiplicación
Todas las variedades se reproducen por acodo aéreo, que debe efectuarse en los meses de junio y julio.