Malvavisco
Althaea officinalis
Descripción
El malvavisco es una planta herbácea de notable valor ornamental, rica en virtudes beneficiosas y fácil de cultivar: con toda razón, pues, estaba antaño siempre presente en los jardines y en los huertos. Diversas especies de esta malvácea, cuyas matas forman imponentes masas floridas, forman parte de la flora silvestre de la península italiana. El malvavisco, según la especie, puede ser anual, bienal o perenne.
Tallo
Sus tallos, que alcanzan y superan el metro y medio de altura, son robustos, redondos y de color verde claro; por lo general no necesitan soportes.
Hojas
Las hojas del malvavisco son palmeadas y de márgenes dentados, son ásperas, cubiertas, como el resto de la planta, de una pelusa blanquecina y dispuestas de forma alterna a lo largo de los tallos. Su color varía, según las especies, de un verde intenso y algo glauco a tonos de verde más claros.
Flores
Las flores del malvavisco se desarrollan en la axila de las hojas; su tamaño varía de unos pocos centímetros hasta incluso una decena de centímetros. Presentan cinco pétalos que pueden ser de muchos colores: con mayor frecuencia blancos o rosados, pero también rojos, púrpura, lila, violeta o amarillos. Se abren generalmente en verano, en los meses de julio y agosto, pero pueden aparecer también en otoño o a finales de la primavera del año siguiente a la siembra.
Exposición
El malvavisco prefiere una posición soleada, más exactamente, le gusta tener «la cabeza al sol y los pies a la sombra», es decir, necesita una humedad constante del sustrato. Estas plantas desean ser plantadas en una posición abierta y no soportan verse sofocadas por una vegetación densa.
Reproducción
La reproducción del malvavisco puede hacerse por división de matas, preferiblemente en primavera, aunque también es posible llevarla a cabo en otoño; por siembra, y en este caso las semillas deben enterrarse en semillero a finales de la primavera; o por esqueje, colocando en un sustrato de arena y turba los tallos situados en la base de las matas después de haberlos desprendido con el talón, es decir, con un trozo de corteza. Naturalmente, el sustrato de los esquejes debe mantenerse con el grado de humedad adecuado y a la sombra en las horas más calurosas. Los esquejes deben separarse preferiblemente en primavera y han de conservarse al abrigo de los vientos.
Crecimiento
Por lo general el malvavisco es una planta rústica y robusta que crece vigorosa sin crear dificultades; entre una planta y la siguiente debe dejarse al menos medio metro de terreno. Como único cuidado, el malvavisco requiere riegos abundantes, que pueden cuantificarse en unos dos litros de agua al día por cada mata. Durante el período vegetativo conviene abonar las matas con un fertilizante orgánico. El cultivo en maceta del malvavisco es posible, pero desaconsejable a causa de las grandes dimensiones que alcanza esta herbácea. Si, aun así, se quiere cultivar en maceta, es preciso proveerse de recipientes de dimensiones considerables, de aproximadamente medio metro de profundidad y de anchura. Las plantas de malvavisco desean el aire libre y no toleran ser cultivadas entre las paredes de la casa.
Recolección
Las hojas de malvavisco, que se añaden a las ensaladas, pueden recogerse en cualquier momento del período vegetativo, según las necesidades. Las raíces de las plantas que tienen al menos dos años de edad, deben extraerse del terreno en otoño.
Conservación
Las hojas deben secarse, las raíces del malvavisco primero se raspan y después se secan a su vez.
Propiedades
EN LA COCINA: Las hojas jóvenes del malvavisco se comen crudas, mezcladas con las ensaladas, o cocinadas como si fueran espinacas después de hervirlas. La raíz del malvavisco se hierve y luego se sofríe ligeramente en un poco de mantequilla. En el pasado, las raíces de malvavisco se usaban como ingrediente de confituras y jarabes. Reducida a polvo y disuelta luego en agua azucarada, la raíz del malvavisco origina, en efecto, una pasta de sabor dulce.
Salud
En medicina se usa cada parte de esta herbácea: la raíz, las hojas y las flores. El malvavisco posee, en efecto, propiedades calmantes, emolientes, expectorantes, diuréticas y laxantes. Se emplea en particular como tisana en el tratamiento de las afecciones de las vías respiratorias, para curar el catarro y para aliviar los dolores de estómago e intestino.
Curiosidades
Probablemente gracias a sus reconocidas propiedades curativas, al malvavisco, en el lenguaje de las flores, se le ha atribuido el significado de «beneficencia». Marshmallow