Alcaparra
Capparis spinosa
Descripción
La alcaparra es una perenne sufruticosa, espontánea o asilvestrada sobre rocas y muros de las costas mediterráneas; tiene un notable valor decorativo por su porte colgante, por sus matas compactas y por sus grandes flores blancas.
Tallo
Los tallos de la alcaparra, leñosos en la base y herbáceos en la parte superior, son simples o ramificados, alcanzan incluso los tres metros de longitud y confieren a la planta su típico y fascinante aspecto.
Hojas
Perennes, de forma oval redondeada, de margen entero, de un hermoso verde brillante e intenso, las hojas contribuyen a hacer de la alcaparra una valiosa planta ornamental.
Flores
Las flores de Capparis spinosa, perfumadas y vistosas, son bastante grandes, miden unos 5 centímetros de diámetro; blancas o rosadas, tienen en el centro numerosos y largos estambres purpúreos. La floración es muy prolongada: de mayo a septiembre se forman botones florales en cada axila foliar. Los capullos, recogidos cuando aún no se han abierto y conservados después en sal o en salmuera, son muy apreciados en gastronomía
Cultivo
Esta planta es bastante difícil de cultivar, no porque sea exigente, sino porque para hacerla germinar o arraigar es necesario reproducir exactamente sus condiciones naturales.
Exposición
Las alcaparras aman el sol y necesitan una posición resguardada: son excelentes los muros orientados al sur.
Reproducción
El esqueje semileñoso, separado de la planta madre, debe enraizarse en invernadero; si se quiere proceder a la siembra, conviene tener las semillas en remojo durante un día y una noche, y después mezclarlas con mantillo e introducirlas en una grieta de un muro o de la roca.
Crecimiento
Una vez que ha arraigado, el crecimiento de la alcaparra no presenta ningún problema; quien desee obtener muchas flores hará bien en efectuar una poda enérgica de todas las ramas, ya que solo los brotes nuevos llevan botones florales.
Recolección
La recolección de las alcaparras es escalonada: al crecer, la planta produce siempre nuevos botones florales, esféricos, verdosos y aromáticos, de los cuales los más pequeños y redondos se consideran especialmente apreciados.
Conservación
Una vez lavados, los capullos se ponen en sal durante algunos días y se prensan: el líquido que sueltan debe desecharse, después se conservan tanto en vinagre como en sal.
Propiedades
EN LA COCINA: Son infinitas las recetas de la cocina mediterránea que prevén el uso de las alcaparras, junto con las anchoas y el ajo no deberían faltar nunca en la cocina, porque son capaces de añadir sabor a muchos platos. Al parecer, las mejores alcaparras italianas son las producidas en las islas Eolias.
Salud
La corteza de las raíces tiene notables propiedades diuréticas, los capullos contienen sustancias dotadas de propiedades tónicas y digestivas.