Malva
Malva species
Descripción
He aquí una herbácea anual, bienal, o perenne, siempre muy rústica, que antaño estaba muy extendida junto a las casas, mientras que hoy es cada vez más difícil de encontrar. En Italia crecen espontáneas la Malva vulgaris y la Malva alcea, de vistosas flores rosas; se disemina de forma natural también la Malva moschata, de hojas recortadas, particularmente decorativas.
Hojas
Son redondeadas pero cortadas por lóbulos triangulares las de la Malva vulgaris, llamada también rotundifolia; recortadas en otras variedades; rizadas las de la Malva crispa.
Flores
Las flores suelen ser de un bonito rosa que tiende al violeta, precisamente el llamado color malva, mauve, a la francesa; también pueden ser de un rosa más delicado. De al menos tres centímetros de ancho, a veces cinco, presentan pétalos escotados, recorridos en toda su longitud por líneas de color más intenso. Su generosa floración tiene lugar en verano, de julio en adelante y, si se cortan las flores marchitas, se prolonga hasta el otoño.
Exposición
La exposición preferida es a pleno sol, pero tolera también la semisombra.
Reproducción
A menudo el gran vigor de esta perenne la lleva a diseminarse sola; pero también se pueden obtener nuevas plantas por división de las matas, por esquejes, tomados a finales de la primavera o en verano, o por siembra, que se realiza igualmente en verano.
Crecimiento
Si después de la siembra las plántulas crecen demasiado apretadas, hay que distanciarlas al menos unos treinta centímetros. Para lograr un buen desarrollo conviene dejar las matas sin tocar durante mucho tiempo.
Recolección
Las hojas pueden recogerse durante todo el verano, aunque junio y julio son los mejores meses, pero siempre en las primeras horas de la mañana, en cuanto se ha secado el rocío; las flores deben cogerse en capullo, antes de que la floración sea completa.
Conservación
Una vez secadas a la sombra, las hojas y las flores se conservan en cajas o tarros de cierre hermético.
Propiedades
EN LA COCINA: Las hojas frescas y tiernas de la malva, hervidas, aliñadas con limón, aceite, sal y pimienta, y consumidas durante algunos días como verdura por la noche, además de ser muy agradables de sabor, ejercen una acción laxante que apreciarán quienes padecen estreñimiento crónico.
Belleza
La malva es emoliente y refrescante: haciendo hervir, durante unos diez minutos, dos puñados de hojas de malva en una taza de agua, se obtiene un líquido que, filtrado y enfriado, se aplica en el rostro con un algodón y se deja actuar unos minutos. El efecto relajante está asegurado y será sorprendente si, después de esta operación, se pasa cuidadosamente un pepino por la cara. El tratamiento de belleza se completará con un aclarado con agua tibia.
Salud
La malva contiene sustancias eficaces en diversos trastornos de las mucosas internas: es útil en gastritis, laringitis y toses, ya que ejerce una acción emoliente y anticatarral. Para aprovechar al máximo sus beneficios, la infusión debe hacerse en frío: se deja toda una noche una cucharada de malva en 1/4 de litro de agua fría. Esta dosis, suficiente para un día, se bebe en dos o tres tomas, después de calentarla ligeramente.
Curiosidades
Pitágoras, el famoso filósofo y matemático de la antigua Grecia, refiriéndose a las enormes virtudes de esta hierba, escribió: «siembra la malva, pero no la comas; es un bien tan grande que debe reservarse a nuestro prójimo, en lugar de usarla con egoísmo en nuestro provecho».