Guindilla
Capsicum annuum
Descripción
El Capsicum annuum, de aspecto semejante a una planta de pimiento en miniatura, es anual en nuestras latitudes pero plurianual en sus zonas de origen. Apreciado desde siempre (sobre todo en los países cálidos) por sus frutos comestibles y sabrosísimos, se valora también por su valor ornamental: los frutos oblongos o globosos, de vivos colores, dan en efecto al ambiente una decidida nota de alegría. Gracias a la maduración escalonada, se pueden tener en la misma planta frutos de dos o tres colores diferentes. Las guindillas pueden cultivarse en plena tierra o en maceta, siempre que la tierra sea mullida y enriquecida.
Tallo
De un tallo leñoso parten ramas erguidas y rígidas: la guindilla es un pequeño árbol en miniatura.
Hojas
Las hojas del Capsicum annuum son ovaladas y puntiagudas, brillantes; las del Capsicum frutescens son también ovaladas, pero tienen cinco puntas.
Flores
Son blancas con el centro de un bonito amarillo anaranjado y aparecen en verano.
Frutos
Son pequeños pimientos en miniatura los frutos coriáceos y comestibles, que son de color verde cuando están inmaduros, amarillo, rojo vivo, violeta, púrpura o marrón cuando alcanzan la madurez. Se consumen tanto frescos como secos y tienen propiedades estimulantes, antisépticas y digestivas.
Cultivo
Esta planta muy adaptable no presenta especiales dificultades de cultivo: pero cuidado con los cambios bruscos de temperatura y con el exceso de riego.
Exposición
La guindilla prefiere una exposición a pleno sol.
Reproducción
La siembra se realiza a finales de la primavera o a principios del verano, cuando las temperaturas ya no bajan de los 15°. Las semillas deben cubrirse con cuidado, con al menos un centímetro de tierra, ya que los pájaros son muy golosos de ellas.
Crecimiento
Las plántulas deben trasplantarse cuando tienen unos quince centímetros de altura; entre una mata y la siguiente conviene dejar al menos unos treinta centímetros. Como norma general, puede resultar interesante saber que, si se desean frutos francamente picantes, conviene reducir los riegos, mientras que, si se prefieren suaves, es mejor ser generoso con el agua. Hay que tener presente que el Capsicum no ama los extremos opuestos y, por tanto, teme tanto la sequía como la humedad excesiva; agradece un terreno fresco, pero no empapado de agua. En cuanto al abonado, práctica de la que depende la coloración de los frutos, conviene abonar a menudo, pero usando una cantidad de abono menor que la aconsejada.
Recolección
Los frutos se recogen en otoño, cuando la planta pierde las hojas; si se cortan ramas enteras y se ponen a secar boca abajo, pueden usarse después en composiciones florales.
Conservación
Las guindillas pueden conservarse de diversas maneras: enteras, después de haberlas secado bien al sol; molidas en polvo fino, después de haberlas tenido un rato en el horno tibio, y luego guardadas en tarros de cierre hermético. Se pueden poner algunas en una botella de aceite y dejarlas un mes, para que le transmitan aroma y color. Por último, si se cogen verdes y se ponen en vinagre, se conservan mucho tiempo y se comen en ensalada.
Propiedades
EN LA COCINA: El sabor decidido y picante de la guindilla es ideal para avivar cualquier plato algo soso, pero, a diferencia de la pimienta, la guindilla no tiene contraindicaciones, al contrario, es beneficiosa para el organismo. La salsa mexicana llamada tabasco, tan famosa como picante, tiene como ingrediente básico el Capsicum frutescens mezclado con vinagre y sal.
Salud
La guindilla favorece la digestión estimulando la secreción gástrica, actúa como desinfectante, es especialmente rica en vitamina C (pero para aprovechar esta virtud hay que consumirla fresca).
Curiosidades
Parece que fue Cristóbal Colón, al regresar de América Central en 1493, quien introdujo en las mesas europeas esta especia picante, que sigue siendo la más difundida en todas las zonas tropicales del mundo. El nombre capsicum (del griego «kapto», es decir, «como con avidez»), que Linneo dio a esta planta, indica precisamente el enorme éxito que la guindilla tuvo enseguida en España y en toda Europa, a diferencia del tomate y de la patata, que tuvieron que esperar bastante antes de ser bien aceptados.