Evolución de los insectos
Aparecidos hace más de 350 millones de años, cuando las grandes plantas empezaron a poblar la Tierra, los insectos se desarrollaron probablemente a partir de miriápodos marinos. Los primeros insectos que nos han llegado en forma de fósiles se remontan al período Carbonífero de la era Paleozoica, hace unos 300 millones de años, y son formas aladas; algunos de estos insectos primitivos, como las cucarachas, han conservado sus formas originarias hasta nuestros días. Naturalmente, muchísimas de las especies de entonces se han extinguido: o desaparecieron por completo o experimentaron evoluciones y transformaciones en formas diferentes.
En el período Triásico, hace unos 230 millones de años, aparecieron dípteros y coleópteros, mientras que lepidópteros y neurópteros siguieron en el período Cretácico, hace unos 140 millones de años; es solo más tarde, durante la era Cenozoica, cuando el mundo de los insectos, gracias también a la expansión de las plantas con flores, alcanzó su pleno desarrollo, llegando a los ambientes más variados y colonizándolos.
Entre las criaturas más llamativas y fantásticas recordemos las gigantescas «libélulas» del género Meganeura que, con una envergadura de casi un metro, vivieron y volaron en los bosques del período Carbonífero. Muchos insectos fósiles han llegado hasta nuestros días englobados en la resina gomosa, el ámbar, que goteaba de los troncos de las coníferas durante la era Mesozoica (Cretácico) y la Cenozoica; muchos de estos insectos se han conservado perfectamente y algunos tienen formas y dimensiones similares a las de los actuales.