Mujer peinándose
Si se quiere, también la escultura de Manzù podría reducirse al signo del naturalismo; pero entonces, ¡qué otra riqueza y qué profundidad de correspondencias poéticas tendría esta actitud frente al dato objetivo! La verdadera historia de Manzù comienza en el 35, tras un año de inactividad y de profundas reflexiones (casi un exilio voluntario) en su tierra bergamasca, cuando anulaba la larga labor cultural de los años anteriores. Abandonaba todo arcaísmo egipcio, etrusco y románico, y se situaba con franca conciencia en la corriente más fecunda de la tradición plástica inmediatamente anterior. Medardo Rosso fue sin duda el catalizador más eficaz de su sensibilidad, aunque el escultor bergamasco plegaría enseguida el ritmo de la visión a acentos personales inconfundibles. Ya en los bronces del 35 la fugaz fulguración, la violencia instantánea de las imágenes de Rosso se había afianzado en una sensibilidad melancólica y cerrada, en vibraciones más interiores.
Bruno Balestrini (fotografía), «Mujer peinándose», obra de Manzù Giacomo, Escultura moderna, Roma, Galleria Nazionale d'Arte Moderna. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00166/. Consultado el [fecha de consulta].