Cabeza femenina
Las relaciones de Modigliani con las experiencias artísticas contemporáneas, y más aún con los maestros del pasado, de todo tiempo y lugar, desde los griegos arcaicos hasta las culturas bantúes, desde los sieneses hasta Ingres, desde Cézanne hasta Picasso, son sutiles y desconcertantes, y más que ayudar crean cierta desorientación en la comprensión de su arte sensitivo y refinado. Su melancólica adhesión (en el arte y en la vida) a una concepción pesimista de la caducidad de todas las cosas lo llevaba, casi por contraste, a una férrea abstracción formal, auténticamente clásica en el espíritu, líricamente doliente y trémula. Modigliani tiende a descorporeizar sus imágenes en puras formas geométricas, como si el lento despojamiento de su atormentada fisicidad pudiera realizarlas en una consistencia y autenticidad superiores: ahí reside el sentido, mítico y a la vez pasional, de su concepto de la vida como don: «de los pocos a los muchos; de quienes saben y tienen a quienes no saben y no tienen».
Bruno Balestrini (fotografía), «Cabeza femenina», obra de Modigliani Amedeo, Escultura moderna, París, Musée National d'Art Moderne. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00286/. Consultado el [fecha de consulta].