Venus vencedora
La actitud de Canova respecto a la Antigüedad no era de pasiva receptividad, precisamente porque la falta de una cultura teórica le impedía la comprensión de un arte antiguo entendido en sentido abstracto, en favor de las obras singulares, agudamente captadas en su autonomía y originalidad. Aquellos ejemplos lo espoleaban a crear un arte integrado en su tiempo y, puesto que, por una ilusión de raíz ilustrada, se inclinaba a ver en él una nueva edad de oro, debía considerar que solo una armonía superior, una gracia olímpica, podían ser sus atributos. Una frágil utopía. Se comprende, en todo caso, cuán natural debía de parecer la equivalencia clasicismo-imperio: y más aún cuán obligado debía de resultarle a Canova, al componer su Venus, autentificar su correspondencia real con el modelo histórico, Paulina Borghese Bonaparte; solo alguien familiarizado con Pittoni y con Piazzetta habría podido «tocar» de luz, como él, los hombros de esta progenitora de las venus modernas.
Bruno Balestrini (fotografía), «Venus vencedora», obra de Canova Antonio, Escultura moderna, Roma, Galleria Borghese. Archivo fotográfico Bruno Balestrini, https://brunobalestrini.org/cita/sch00238/. Consultado el [fecha de consulta].